martes, 27 de marzo de 2012

¿Dónde Estás, Paciencia?

Cada cierto tiempo me da por ir preguntando por ahí dónde venden paciencia. La compraría a cualquier precio, porque simplemente se me acaba y eso afecta a las tres personas que más amo en el mundo y por quienes daría mi vida.

Luego de perderla casi por completo y poder decirlo, ser acogida por quienes me escuchan y sentirme comprendida, ocurre algo mágico y la recupero. Nunca vuelvo a tener mis reservas llenas como cuando tenía 24 años, quería ser madre y creía de todo corazón que tendría paciencia infinita para regalarle a ese(a) hijo(a) que con tantas fuerzas deseaba tener, pero sí la suficiente como para volver a la carga y continuar con mis tareas de mamá.

Mis amigas de carne y hueso, las que veo frecuentemente, siempre entienden que cada cierto tiempo se me acaba la paciencia. De hecho, a algunas más, a otras menos, todas ellas han vivido lo mismo más de alguna vez.

Con mis otras amigas, la que componen mi tribu virtual ocurre exactamente lo mismo: no escatiman en esfuerzos por animarme y recordarme que todas pasamos por momentos en que nos sentimos sobrepasadas.

Ayer le tocó su turno a una de ellas, Cintia, una mamá triple maravillosa y valiente que conocí a través de su blog. En su post Un Día de Perros... nos cuenta cómo es que llegó a sentirse sobrepasada y perder la paciencia hasta el límite de terminar llorando ella y sus niños. Recibió sólo comentarios positivos y comprensivos, ninguno juzgándola, ninguno criticándola, ninguno pidiendo explicaciones por el episodio. Fue uno de esos posts que vas leyendo y al mismo tiempo vas pensando que lo mismo da quién lo haya escrito: podría haber sido yo, pero le tocó a ella. 

Si entre nosotras somos capaces de ser genuinamente amorosas y acogedoras, de comprendernos y decirnos una y otra vez que a todas nos pasa lo mismo, yo me pregunto porqué tendemos a ser tan duras con nosotras mismas, porqué necesitamos que vengan otras mujeres a decirnos que lo que nos ocurre es normal, porqué no podemos mirar con ojos de amor todo el esfuerzo que hacemos y lo difícil que es a veces la maternidad.

Yo lo intento, de verdad, y con los años de experiencia que ya tengo como madre creo que he logrado ser algo más realista que antes en relación a mis expectativas. Sin embargo, cada cierto tiempo vuelvo a sentir que la paciencia se me acaba y que eso no debiera ser así. Como si amar y tener paciencia fueran la misma cosa. Como si tener tres hijos, trabajar y estudiar al mismo tiempo no fuese una empresa gigantesca. Como si sobre mi cabeza hubiese una Gran Natalia mostrándome mis fallas, mis errores y mis debilidades contínuamente.

Amo formar parte de una tribu de mujeres maravillosas. Pero me gustaría que no nos necesitáramos para "perdonarnos" mutuamente las imperfecciones. Seríamos tanto más felices si supiéramos asumirlas sin tanta culpa y con más autocompasión...




16 comentarios:

@dedosmadre dijo...

Muy cierto.
Necesitamos q nos perdonen xa perdonarmos

Lorena Beltrán Villamil dijo...

Ayyyyy, Natalia, esto me cae de maravilla. Estoy pasando por una situación difícil, y tu palabras me alivian. Gracias por este regalo.

Ale dijo...

no sé porqué será en todos los casos, en el mío es claramente la culpa.... Aquella no me deja vivir, y más encima, sé que no está bien y me da culpa sentirme culpable... malo, malo malo.... :/

Natalia dijo...

Jajaja! Perdona que me ría Ale, pero lo que dices es tan cierto... La culpa por la culpa... La maternidad está tan relacionada con los sentimientos de culpa en nuestra sociedad. Debiéramos aprender de otras culturas.

Un abrazo!!!

EliMSha dijo...

Pero es que allí están tus hijos, tan pequeños, tan inocentes, tan necesitados de tu amor y tu apoyo, y estás tu que quisieras dar de ti lo que fuera necesario para que puedan desplegar ese ser interno que cada uno trae, colaborando desde la incondicionalidad de tu amor y de pronto... una pequeña cosa, dos, tres, cien, el cansancio, las presiones y que lloran por más que intentes consolarlos y que no se duermen pero están cansados e igual lloran y todo lo que tenías para hacer mientras dormían queda inconcluso y aunque sea una pavada, para ti, en ese preciso instante no lo es y terminas gritando o llorando o sintiendote un monstruo aunque ni siquiera hayas gritado o llorado por tener ganas de hacerlo... yo sí que siento culpa, aunque haya tenido muchos momentos en el día en los que mi paciencia se desplegó para protegerlos, comprenderlos, acunarlos... Por ese único momento, siento culpa, siento que al fin y al cabo no soy lo que debiera ser para ellos y claro, sé que sentirme así es peor, entonces vuelta a empezar...
Así somos. Gracias que estamos juntas para recordarnos que somos humanas además de madres, no?
Un abrazo Natalia, y gracias!

Natalia dijo...

Gracias, EliMSha por esa descripción tan certera.

Mi hermana y yo siempre decimos, medio en broma medio en serio que nuestra mamá nos engañó. Porque, si bien perdió la paciencia muchísimas veces con nosotros, nunca nos dijo que la maternidad no es todo color de rosas. Es algo de lo que no se suele hablar. Es más fácil expresar las gratificaciones infinitas que nos dan nuestros hijos que nombrar la parte más dura.

Yo me propongo explicitar ambos temas frente a mis hijos. Me gustaría que tomaran la decisión de la maternidad/paternidad con expectativas más realistas. Tal vez así se ahorrarán las culpas y los autoreproches.

Gracias a todas por sus comentarios!

Anónimo dijo...

gracias AE porque justamente lo que mas me ha hecho falta últimamente ha sido este bendito " don" y realmente se traduce en explosiones inesperadas de experiencias negativas que marcan a mis niños. Me senté y le pregunte a mi mama que estaba visitandome x un mes: q estoy habiendo mal??? y llegue a la conclusión q con un poquito mas de callar, respirar hondo, salir a fumarse un pucho o prender la radio, se me vuelve a llenar de apoco mi recipiente casi vacío!! en fin, al menos nos tenemos a nosotras para saber que es "normal", que se puede y q manana saldrá el sol. besos y gracias por tus post, AE

Natalia dijo...

Querida AE!!!!!! Tú, más que nadie tienes "derecho" a tener a sentirte saturada. Tu proyecto familiar ha cambiado, para bien, pero eso no deja de ser terriblemente estresante.

Salir del lugar, ir a dar una vuelta a la manzana o salir a la terraza a respirar humito hace bien, muy bien ¿cierto? Y pedir ayuda... En tu caso, supongo que hay pocas personas a las que puedes acudir, pero para eso tienes un maridín bueno y amoroso.

Te quiero mucho!
Un abrazo y mucha pacienciaaaaa!

trestrillistigres dijo...

Muchas gracias por tu post natalia, se me hanllenado los ojos de lágrimas leyendote y leyendo los comentarios, eres un solete. Además mientras te leía me he tenido que levantar un par de veces, a "recordar" a mis niños que no jueguen con las puertas, poner los topes de nuevo (que han aprendido a quitarlos) y luego que no arrastren las cunas por toda la habitación...en la de las cunas me encontraba diciendoles "no arrastreis las cunas!" Y me he hechado a reir porque mi flaquito me ha mirado con su sonrisa de oreja a oreja mientras le reñia porqu eha notado que no estoy enfadada de verdad, sino que me lo hacía, jajajaj, son más listos que el hambre! Son más listos que nosotras, más puros, más limpios de prejuicios, viven cada momento sin acumular nada, no tienen rencores ni necesitan de grandes depositos de paciencia porque la poquita que necesitan se rellena sola a cada rato. Tendríamos tanto que aprender de ellos!!!

UN besito fuerte y gracias por tu sabiduría y tu comprensión, eres grande!!

Chitin dijo...

Yo creo q necesitamos q nos "perdonen" porque nos han vendido q tenemos que se super-mamás o mamás perfectas y desgraciadamente lo hemos interiorizado.

En todas las facetas de la vida tienes días buenos y días malos, en el trabajo, con tu pareja, con la familia ... quien no ha perdido alguna vez los nervios, ha discutido, ha gritado... y no sentimos esa culpabildiad como con la maternidad.

No seamos tan exigentes con nosotras mismas!

Ra dijo...

Hola Natalia,
Soy un mama de trillizos española (los mios tienen 21 meses) y encontre tu blog por casualidad. Ahora te leo asiduamente y no deja de sorprenderme como es posible que me sienta tan identificada con tus comentarios. Gracias por ponerles palabras a mis sentimientos y mis sensaciones

Nenica dijo...

Yo también quiero comprar esa paciencia!
Quiero paciencia que me permita controlar situaciones y a personas que me desesperan!!
Estar cansada no ayuda, y no quiero ser una cascarrabias que está a la que salta, pero a veces me veo así.
Y encima es irregular, con algunos (mis niños) tengo una paciencia infinita, y con otras personas(no diré nombres) no aguanto ni verles la cara!
Ay, yo también quiero paciencia!

Rosa Fernandez dijo...

Buena pregunta...¿dónde está la paciencia? a mi también se me escurre entre los dedos, a veces, y no la encuentro por ningún lado. Es hora de pararse, centrarse..... perdonarse

Carolina García Gómez dijo...

Me pasa tan a menudo... No sólo lo d eperder la paciencia, sino lo de ser inflexible conmigo misma... Necesito no sólo comprar paciencia, sino toneladas de perdón!!!

Pilar dijo...

Creo que es imposible ser mamá y no haber pasado por momentos como estos...yo soy especialmente corta de genio en las mañanas y a veces pienso si debiera enseñarles a mis hijas a evitarme en la mañana, pero nunca me termino de convencer, me preocupa que quieran contarme algo importante y no lo hagan por que es de madrugada... dilemas de mamá.
Buenísimo tu blog.

Anónimo dijo...

hola buen dia,son maravillosos todos los comentarios, que todas comparten, estoy de acuerdo que el ser madre y esposa es la empresa mas grande y maravillosa que podemos tener nosotras las mujeres.
Pero a ver expliquenme como hacer cuando tengo un adolecente que siente que el tiene la razon en todo y que quiere ser igual a mama o papa, y no permite se le corrija.
De verdad que si alguna de vosotras sabe donde venden la paciencia necesito muchisima.
Que tengan todas un buen dia.