jueves, 17 de noviembre de 2011

Saber Pedir Perdón A Nuestros Hijos


Muchas veces , como terapeuta, me encuentro con padres confundidos que me preguntan cómo hacer para corregir errores cometidos sin que el hijo o hija note que se han equivocado. Es decir, cómo hacer para seguir manteniedo la imagen de figura parental perfecta, que nunca falla, que todo lo sabe y lo hace bien pero, a la vez, poder enmendar ciertos actos o actitudes que no fueron beneficiosos para el niño.

Se sorprenden y abren sus ojos bien grandes e incrédulos cuando les respondo que lo más sanador es reconocer abierta y explícitamente el error y así ser consecuentes con los hijos. Para muchos esto es algo que resulta prácticamente inconcebible. ¿Cómo voy a reconocer que me equivoqué frente a mi hijo si soy su modelo a seguir? ¿Cómo voy a mostrarle que soy débil si quiero que se sienta protegido? ¿Cómo voy a corregirlo si le muestro que también fallo algunas veces? Yo creo que el asunto funciona al revés:  precisamente  porque somos los modelos de nuestros hijos, porque somos las personas en quienes se fijan cuando se proyectan como adultos, es que deben vernos fallar, reconocerlo con humildad y, sobretodo, intentar reparar la equivocación.

No queremos niños frustrados por no poder ser perfectos. Queremos niños felices por lo que son y capaces de integrar aspectos de ellos mismos, tanto los que se consideran positivos como los llamados "negativos". Queremos niños que se equivoquen y que sepan reconocerlo para poder volver a intentarlo. Queremos niños que amen sus propias debilidades y se acojan a ellos mismo como seres humanos imperfectos. Queremos que nuestros hijos sepan (pero de verdad, no sólo a través de palabras vacías) que errar es humano y que saber asumirlo es un acto de valentía y grandeza muchísimo más grande que saber ocultarlo.

Y si los padres no somos capaces de darles el ejemplo, ¿cómo harán nuestros hijos para aprender todo esto? Si intentamos mostrar una imagen falsa de nosotros mismos carente de humanidad ¿cómo les enseñaremos a ser personas humildes y asumir los propios errores?

Si le he gritado a mi hijo porque estaba cansada y tuve un pésimo día, si no me he dado cuenta, porque estaba absorta en otras cosas, de lo que necesitaba, si no he sabido escucharlo, si no he podido estar cuando debí ser accesible, le pediré perdón todas las veces que sea necesario. Así, él me mirará como un ser humano ejemplar, uno que se conoce acerca a sí mismo y sus propias fortalezas y debilidades, uno que se cae pero sabe ponerse de pie, uno que sí es un modelo a seguir, pero un modelo alcanzable y cercano, no una especie de ideal que frustra y apenas se puede tocar.

No tengamos miedo de pedir perdón e intentar enmendar nuestros errores. Sé que los niños que tienen padres que saben hacerlo son más felices y se sienten más cercanos a sus figuras parentales que aquéllos cuyos papás procuran mantener frente a ellos una imagen de perfección.




14 comentarios:

MisMellis dijo...

PUes tienes razón en esta entrada, creo que como modelos que lo somos de nuestros hijos éstos también deben aprender que como humanos que somos todos absolutamente todos nos equivocamos, y que es de sabios rectificar.

Chitin dijo...

Totalmente de acuerdo!

Marta (Sin Parabenes) dijo...

Tienes toda la razón. En mi casa nunca se llevó eso de que los padres pidieran perdón a sus hijos, y es algo que mamé desde pequeña. Básicamente, el mayor tenía siempre razón y punto. Cuando empecé con mi pareja, es una de las cosas que me enseñó, porque yo ya estaba acostumbrada a no pedir perdón.
Ahora, a nuestros hijos les estamos educando para saber pedir perdón y perdonar, que parece una tontería, pero es algo que no se lleva mucho en la sociedad de hoy en día.
A mi me costó cambiar el chip en su momento, pero creo que es imprescindible saber pedir perdón, porque precisamente es una de las cosas que me ponen de los nervios de mis padres!! ;)

Sol dijo...

Que cierto lo que dices, si queremos ser ejemplos debemos partir por nosotros mismos. A mi me pasa cuando mi paciencia se acaba y muchas veces reto a mi hijo por nada y la culpa me invade, a veces le he pedido disculpas pero también me pregunto y si me ve debil ahora después no me toamara en cuenta cuando lo rete con razón, eso es normal?

Silvia dijo...

La palabra "perdón" es de las hermosas que tiene el diccionario y saber reconocer un error (ya sea de un hijo a un padre, de un padre a un hijo o entre adultos). Me parece que un "perdón" a tiempo sana el alma y evita muchos problemas

padresdetrillizas dijo...

Qué importante es el perdón, y saber pedirlo! Tomo nota... Un abrazo!

Jesús dijo...

totalmente de acuerdo contigo!! te sigo!!

Pamela Toledo dijo...

Natalia, ni te digo como me ha llegado esta entrada tuya hoy. No tuvimos un buen inicio en la mañana. Sé que debo hablar con mi hijo, explicarle por qué estaba molesta, pedirle disculpas. Junto con eso decirle que es lo que espero de él, que sea un niño obediente.
Saludos.

Sandra dijo...

Natalia, me parece una reflexión acertadísima y muy útil para los padres. Si queremos ser un ejemplo para nuestros hijos hemos de empezar por nosotros mismos. Preciosas y sabias palabras.

trestrillistigres dijo...

Me ha gustado mucho, gracias!!!

Natalia dijo...

Acabo de llegar a leer sus comentarios. Me alegra mucho que seamos varios los que estamos de acuerdo es este tema. Tengo la certeza que esta es la única forma de hacer de nuestros hijos personas más humanas, realistas, humildes y felices.

Un abrazo a cada uno!

SaRa dijo...

Hola guapa! Quisiera hacerte una consulta pero no encuentro tu email en el blog...
Cuando puedas me lo pasas? Gracias!

EliMSha dijo...

Natalia, qué bueno este post. Justo hoy que lo leo escribí algo relacionado en mi blog. Voy a compartirlo en FB. Gracias!

Anónimo dijo...

ola antes no tenia problema x pedirle perdon a mo hijo pero ahora las cosas son distintas ya k en estas ocacion x culpa d su pareja tubimos problemas y a causa d esto no me permite pedirle perdon darle una disculpa x la parte k me correspond x el probledma como.kitarme el miedo d sentir su rechaso