viernes, 8 de abril de 2011

Alas Para Tres Pollitos (Acerca de la Autonomía)

Hay madres a las que les surge de manera natural: a medida que sus hijos crecen en edad y tamaño, ellas van dándoles más libertades y haciéndolos personas más autónomas. Hay otras, las que llamamos "aprensivas" que ven el mundo externo como demasiado peligroso, y sobreprotegen a sus hijos bajo el firme convencimiento de que lo que hacen es por su bien.

Yo no creo caber en ninguna de las dos clasificaciones que acabo de describir. Estoy profundamente convencida de que mis hijos necesitan ir ganando independencia y autonomía paulatinamente, sin embargo, el corazón me juega en contra, lo que hace que muchas veces se produzcan verdaderas batallas campales entre mi razón y mi emoción.

Casi siempre, creo, logro hacer ganar a la sensatez y la cordura. Casi siempre mis hijos tienen permiso para hacer lo que otros niños de su edad hacen. Intento permanecer dentro de la norma, intento, a toda costa, no hacerlos sentir excesivamente limitados a causa de este corazón mío que quisiera tenerlos para siempre cerca, apretados contra mi pecho, como una mamá gallina que protege a sus pollitos.

No puedo más que atribuir esta tendencia de mi corazón a las experiencias vividas durante los primeros años de mis hijos. No puedo sino pensar que la responsable es la prematurez extrema, la salud deplorable que tuvieron, los diagnósticos desalentadores y las secuelas que este sufrimiento dejó en mí.

Me gusta pensar que después de salir de sus incontables hospitalizaciones (muchas de ellas con verdadero riesgo vital), el hogar que les dimos fue una extensión del útero calientito que les faltó. Me gusta creer que luego de tanto sufrimiento, fuimos capaces de otorgarles un lugar confortable cuya marca inconfundible fue la seguridad.

Sin embargo, después de esa etapa vino la apertura al mundo, a la vida escolar, a la vida social, en fin, a la realidad de cualquier niño de 8 años.

Y me cuesta. No creo que haya nada malo en reconocerlo: a esta madre le significa un esfuerzo diario pensar en que sus hijos necesitan ser autónomos, y cranear el modo de otorgarles dicha autonomía sin desprotejerlos ni hacerlos sentir jamás abandonados.

Me ayudo mucho de conversaciones con otras madres que tienen niños de la misma edad que los míos (por supuesto, las elijo bien, son mamás en cuyo criterio confío). Me ayuda mirar hacia afuera y ver qué es lo esperable a esta edad en términos de autonomía. Y hago un esfuerzo por "ponerme al día", aunque me cueste muchísimo, aunque mi corazón quede a veces pendiendo de un hilo al verlos irse, crecer, levantar el vuelo y usar esas alas que, creí, no servían para volar porque eran alas de pollito. Definitivamente, me equivoqué, mis hijos no sólo pueden volar, sino que necesitan, con mi apoyo y bajo mi mirada protectora, aprender a hacerlo.

La sensación es extraña: esto es lo que siempre soñé, aquéllo por lo que tanto rogué, por lo que tanto trabajé... que mis hijos llegaran alguna vez a vivir una vida lo más cercana a la "normalidad", que fueran niños felices, con ganas de crecer y de explorar el mundo enorme que se abre frente a sus sorprendidos ojos. Y hoy. que va llegando el momento, me duele el miedo y la duda acerca de si las herramientas que les han sido entregadas fueron las adecuadas. Sólo me queda confiar y creer en que no me equivoqué, y seguir observándolos, aunque sea desde un poco más lejos que antes.

10 comentarios:

Vicky dijo...

Uyyy que difícil… Bueno yo tuve que hacerlo cuando entraron al jardín y fue terrible me sentí pésimo por muchos días, y cada vez que vuelven después de largos periodos que faltan me ha vuelto ese sentimiento. Hoy se van a quedar algunos sábados donde mi mamá, mis niñas me lo piden, sé lo pasan bien, y me gusta pero no más de una noche y estoy llamando todo el tiempo hasta que mi mamá me dice que se durmieron.

Andrea dijo...

Hola Natalia,mirá yo creo que tú razonamiento, acompañado por tu sentimiento, es casi igual a la de cualquier mamá promedio.

A mi me pasa que mientras pasan los años, pienso en la adolescencia y ahí es cuando me preocupo porque se que muchas cosas ya no van a depender de mi.
Me refiero por ejemplo a : llevarlas a la escuela, comprarles ropa bonita más que nada a mi gusto porque las niñas mucho de eso no se preocupan ( las mias por lo menos no), saber quienes son sus amigos/as, no se... cantidades de cosas que obviamente yo las controlo.

Me da miedo el crecimiento!!! aunque suene raro admitirlo y decirlo en voz alta no?.

Yo trato de poner límites pero también dejarlas volar pero sin perder los valores que aprenden en casa y siempre pero siempre tratando de dar el ejemplo, hacer lo uno dice .

Cuesta hoy en día saber sujetar esos valores porque el mundo la verdad es que cambió y mucho, y éstas nuevas generaciones... seamos reales son "peligrosas" porque tanto hijos como padres, uno guiando al otro, están mas distendidos en esos temas. Falta la comunicación real de palabras creo yo.

Saludos!

Sole dijo...

Hola,
Yo creo que la sensacion de verlos crecer y darles la autonimia que necesitan con una mirada de confianza por parte nuesta es muy importante.
y creo tambien que ayuda mucho el saber que uno tambien se puede equivocar y que los hijos tengan eso claro, que uno siempre va hacer y querer lo mejor para ellos, pero que tambien se puede equivocar y que lo podemos reconocer y decirles, hice esto o te permití hacer esto otro pensando que iba a ser lo mejor, pero tal es bueno esperar un poco mas, me equivoqué y tratemos de intentarlo nuevamente mas adelante. busquemos caminos nuevos juntos.

cariños,

El pozo de mis sueños dijo...

Realmente me ENCANTA como escribes, nisiquiera soy mamá, pero hay algo que transmites que me hace desear más y más que llegue tu siguiente post .. realmente te admiro, porque yo que sólo soy tia se lo dificil que es cuidar de un niño a la vez .. no logro dimensionar cómo debe ser cuidar de tres niños .. aunque todo lod escriebs de una forma increible =)

Te envio un abrazo!!!

Natalia dijo...

Hola a todas! Muchas gracias por sus comentarios. Este post nació a raíz de un error que cometí... pensé que mis hijos estaban preparados y les di permiso para ir una noche a un campamento de su grupo scout. Al día siguiente descubrí que ni mis hijos ni los jefes del grupo estaban preparados y sentí rabia y también culpa.
Es verdad, Sole, nos vamos equivocando en el camino y es importante decírselo a nuestros hijos... que fue lo que hice yo en este caso puntual.
Pero no niego que cada paso que avanzamos es un gran desafío. Soy una mujer exigente!!!

Cariños.

Mami dijo...

Es un tema que creo le tememos todas las mamás... soltarlos... hasta que punto?? Dónde encuentro el límite de sobreproteger y liberar? Cómo hacerlo con cautela?
Son preguntas diarias que me hago y trato de buscar la respuesta "correcta", y confiar...

Soltar poco a poco... es difícil, pero si queremos que nuestros enanos se integren a la sociedad y puedan defenderse en ella, tienen que aprender a hacerlo, asi como dices, bajo nuestra atenta mirada... cada vez desde más lejos.

Saludos Natalia!!

Natalia dijo...

¡Estamos completamente de acuerdo!
Un abrazo,
Natalia.

Zary dijo...

Que difícil!! Yo no me imagino cuando mi pequeñita este en esa etapa. Estoy segura que las herramientas ideales están dadas para tus pequeños y que cada día, al verlos, solo sentirás orgullo y amor en tu corazón! Te felicito!

pepi dijo...

Es difícil, muy difícil, estoy completamente de acuerdo contigo. Un beso

maretameua dijo...

Estoy completamente de acuerdo con Mami es tannnn difícil saber dónde está el límite.
Yo con dos hijos, uno de 3 y otro de 8, estoy convencida que al de 3 no le dejaré hacer lo mismo que hace el de 8 cuando tenga su edad, porque uno es muy responsable pero el otro apunta maneras a ser una cabra loca.