jueves, 21 de julio de 2011

¿Porqué Le Llamo Hipoacusia Y No Sordera?

No es por buscar formas rebuscadas ni por hablar con palabras que me hagan parecer docta en el tema. No es para que sólo los "entendidos" entendamos de qué estamos hablando. No es por ocultar la verdadera palabra a través de la que la gran mayoría de las personas suele denominar a la discapacidad de mi hijo: sordera. Es porque veo un diferencia importante entre llamarla de una u otra manera. Hoy lo aclararé.

Cuando alguien dice "soy sordo" suele ocurrir que las personas que escuchan el enunciado entienden que el que lo dice no puede oir nda, y, por lo tanto, es una persona sordomuda o se comunica a través de señas. Y abandonan todo intento por comunicarse a través del lenguaje oral con el "sordo".

Sin embargo, ocurre que la mayoría de quienes tienen esta discapacidad tienen restos auditivos, es decir, pueden oír algunos sonidos. Son escasos los "sordos" absolutos, sólo aquéllas personas que nacieron sin nervios auditivos o los que, con los años, han llegado a una atrofia profunda de estos.

Además, está la tecnología: los audífonos digitales (de última generación) llenos de funciones que aumentan el confort de la persona, y por su supuesto, los implantes cocleareas, que llevan los estímulos auditivos convertidos en estimulación eléctrica al cerebro para que la persona pueda aprender a decodificar y comprenderlos como sonidos. Es decir, existen, maneras y motivos por los que no todos los "sordos" son lo que hace unos años se entendía como "sordos". No todos están ajenos al mundo del lenguaje verbal.

Ése es el motivo por el que prefiero llamarle hipoacusia en vez de sordera: porque existen cada vez más personas como mi hijo que a través de aparatos y terapia han llegado a familiarizarse con el mundo del lenguje verbal... Y no quiero que nunca ocurra que alguien se dé media vuelta y deje de intentar comunicarse con él oralmente por creer que es imposible.

Sé que existen, y respeto profundamente a los grupos y personas que utilizan la lengua de señas. Sé que algunas lo hacen porque no conocieron la tecnología que hoy existe. Pero sé también que muchos lo hacen por una profunda convicción: ellos son personas diferentes al resto y no pretenden luchar contra aquello. Me parece bien, es una de las opciones que tiene una persona hipoacúsica.

Sin embargo, nuestra opción como familia fue la del lenguaje oral para nuestro hijo, y ha resultado maravillosamente. Cristóbal no merece que alguien evite hablar con él sólo por haber escuchado que es "sordo" y haberse imaginado que no existe manera de que escuche. Merece ser incluído en el mundo en el que hemos decidido y hemos logrado incluírlo.


11 comentarios:

briseida dijo...

¡Totalmente de acuerdo! :)

cintia dijo...

Ole super mami!!!! La verdad que es un mundo que desconocemos los que no nos ha tocado vivirlo de cerca y tienes razón que al escuchar sordo relacionas con que no oye nada. Gracias por explicarlo!

Conchi dijo...

Gracias por tu post! La verdad es que hay un gran desconocimiento del tema. Gracias por explicarlo tan bien.

unamadreactual dijo...

Perfecto, llevas toda la razón!! Yo no conozco mucho el tema me ha quedado muy claro. Gracias.

Adriana dijo...

Me parece muy atinada tu forma de pensar y muchas (os) hemos aprendido del tema gracias a tu blog. Saludos.

Natalia dijo...

:))) Me alegra mucho saber que algunas personas que no tienen ninguna relación con este tema y, por lo tanto, no saben mucho de él, han aprendido algo.
Entre otras cosas, las personas con alguna discapacidad y/o los padres de niños con algunas discapacidad tenemos la misión de enseñarles a los demás.
Un abrazo para todos.

Ale dijo...

Buenísimo, en un principio me parecía un eufemismo, pero es cierto, no es lo mismo escuhcar que alguien es sordo o que es hipoacúsico... Nuevamente aprendidendo contigo. Gracias!!!

Anónimo dijo...

Gracias por este post. Hace algún tiempo en un post llamado "Cada cosa por su nombre" comenté de lo importante que era llamar a la discapacidad por su nombre, en coincidencia con lo que allí escribiste. Y que aprendí a contar con naturalidad que mi hijo era sordo... pero que escucha muy bien con sus implantes cocleares.

Ahora entiendo tu punto de llamarla hipoacusia y no sordera. Aunque sigo pensando que eso tiene más que ver con lo que "los demás" piensen de eso, o lo que entiendan por sordera. En mi opinión, tiene que ver justamente con la concepción equivocada que tiene la gente por desconocimiento o ignorancia. Como dices, actualmente alguien con sordera puede escuchar muy bien con ayuda de la tecnología, lo que no cambia su condición sin esta asistencia. La clave está en quitarle el dramatismo a esa palabra, educando en cierta forma que no es nada terrible, que puede desarrollar una vida normal y que, tal como un corto de vista tiene que usar lentes, él usa implante o audífono.

Como familia nosotros también optamos por el lenguaje oral. Y optamos por enseñarle a su entorno que ser sordo no es nada malo, es como ser alto, colorín o corto de vista. Y si alguien no lo quiere incluir por eso, llegó el momento de que aprenda. De lo contrario, simplemente no sabe lo que se está perdiendo.

Saludos,
Enrique

Natalia dijo...

Hola Enrique. Estmaos completamente de acuerdo. Y la familia y los amigos ya saben que si llamamos a nuestro hijos sordo no es que no vaya a entender si le hablan.

El problema es el resto, el señor de la calle al que no puedes darle una larga explicación. A esas personas yo les digo que tiene dificultades de audición, pero que entiende y habla de todo. Porque si digo sordo... ya sabes.

Un abrazo,

Natalia.

Gabriela Lima Chaparro dijo...

Quiero agregar, Natalia, que sordomudo es un término que prácticamente no aplica tampoco, puesto que casi todas las personas "sordas" emiten algún tipo de sonido. Asimismo, hay hipoacúsicos que se comunican en lengua de señas normalmente. Gracias por invitarme a participar de tus publicaciones.

Anónimo dijo...

Yo soy sorda profunda bilateral y mis padres también tuvieron la misma opción que has tenido tú de permitir el lenguaje oral en mí en vez de la lengua de señas. Pero no estoy totalmente de acuerdo en lo que te refieres con la diferencia entre hipoacusia y sordera. Yo tengo también restos auditivos que mi audifono permite que amplie ciertos sonidos que terminan solo por ser molestos al mi cerebro no lograr decodificarlos. Pero logré manejar la lectura labial y no me averguenza decir que soy "sorda" porque creo que depende de nosotros enseñarles a los demás sobre la discapacidad, a darnos a conocer que los sordos si nos comunicamos y logramos mantener una conversación con el resto, ya que falta una enseñanza más amplia, un cambio de conciencia. Pero cuando dices "no alcanzaron a conocer la tecnología que hoy existe" No estoy de acuerdo..yo no puedo operarme de un implante coclear al ser neurosensorial y poseer problemas en el neurocortex, el audifono no me permite "escuchar" sino que solo ampliar sonidos sin sentido. Pero me parece util también, por experiencia propia, que permitas que tu hijo se integre con los sordos, conozca la lengua de señas; no digo que sea uno más...sino que logre penetrar en ambos mundos, porque cuando él crezca notará que es diferente y se sentirá distinto al notar que no es sordo pero tampoco es oyente. Yo aún tengo ese problema al no haber recibido la ayuda en su momento oportuno, pero me basta y me sobra saber que puedo ser un aporte para ambas culturas.