martes, 20 de diciembre de 2011

Nuestros Niños-Abejorros


Ha sido establecido científicamente,
que el abejorro no puede volar.
Su cabeza es demasiado grande y
sus alas demasiado pequeñas
para sostener su cuerpo.
Según las leyes aerodinámicas,
sencillamente no puede volar.
Pero nadie se lo ha dicho al abejorro.
ASI ES QUE VUELA”


Conocí esta teoría, la del abejorro, gracias a una lectora, Sandra, quien la citó en un comentario que hizo a uno de mis posts. Y no es que me haya gustado, sino que ha quedado grabada en mi cabeza y en mi corazón a fuego. Es un precioso ejemplo de cómo los límites son impuestos desde afuera, cómo el desarrollo de un ser vivo depende del impetú que lo lleva a dar lo mejor de sí y a entregar todo para lograr lo posible (y también lo "imposible").

La semana pasada mis hijos tuvieron su acto de fin de año en el colegio. Bailaron una coreografía (tengo que reconcer que las niñas con algo más de gracia que los niños), cantaron con gran emoción el himno de su colegio y luego vino la premiación.

No soy de esas madres que esperan de sus hijos rendimientos sobresalientes, premios ni reconocimientos externos. Lo que quiero es que cada uno de mis niños sienta siempre que ha aprendido, que vale muchísimo por lo que es-hace-sabe-tiene y que son unos abejorros, seres sin limitaciones, diga lo que diga la ciencia, las personas, los médicos o la sociedad.

Bueno, y uno de mis abejorros, el que no logra escuchar bien por su hipoacusia bilateral severa, el que fue diagnosticado con daño neurológico profundo, el que estuvo al borde de la muerte y parecía un "caso perdido" se ganó dos premios. No son los diplomas, las medallas ni las felicitaciones de quienes se me acercaron para halabar a mi hijo lo que me enorgullece. Es verlo ser "tan abejorro" para sus cosas. Es ver que le gana a todo pronóstico día a día simplemente porque nadie le ha dicho jamás "No eres capaz".

Estoy orgullosa de ti, mi Cristóbal. Amo la forma que tienes de sorprendernos cada día con tus logros de niño-abejorro.

Estoy orgullosa de ustedes, mi Pedro y mi Antonia, porque con o sin premios, le ganan a los malos pronósticos cada día y viven sabiendo que llegarán tan lejos como se lo propopongan.

Estoy profundamente satisfecha de lo logrado hasta hoy. Tengo los mejores hijos que podría haber imaginado.





Cristóbal recibiendo de las manos de la Directora el premio que a mí me parece más importante: el del espíritu del Colegio. Díganme si no es un abejorro precioso...


15 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias Natalia! Me siento muy emocionada de saber que Cristóbal llena de orgullo estas fechas tan especiales, recibe un abrazo desde México. Sandra.

Bren dijo...

Que hermoso. Que orgullo.

trestrillistigres dijo...

Que bonito, esta pra comerselo con esa carilla de verguenza, jeje. Enorabuena por tus hijos Natalia, te los mereces. UN beso

Conchi dijo...

Precioso! Enhorabuena a Cristobal y al resto de la familia!

Chitin dijo...

Enhorabuena!!! con esfuerzo todo se puede conseguir!!

Natalia dijo...

Gracias preciosas! Sí, puro orgullo! Necesito un babero, jajajajaja!

Besos a todas!

Ingrid dijo...

felicidades ... este logro es tambien de una mama abejorro que nunca creyo en esos malos diagnosticos ...un abrazo

Karina dijo...

felicitaciones, para tus preciosos hijos que orgullo para los padres, cariños.

Yaneth dijo...

Felicidades, ocasiones como esta son todo un orgullo y producen pura felicidad. Un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Felicitaciones!!!! Siento que mi hija también es un abejorro divino, que con 6 añitos recién cumplidos pasa a sala de 5. Y conociendo todas las letras y los números hasta el 20. El síndrome de Down es solo un título; el diagnóstico lo da ella día a día, demostrando que siempre PUEDE.
Con todo cariño, y nuevamente muchas felicitaciones,
Claudia, mamá de Melina

Maribel dijo...

Todos vosotros, su familia, tenéis mucho que ver en el esfuerzo sin limites de vuestros niños.
Tantos adultos con baja autoestima escucharon muchísimas veces "no puedes" cuando eran niños.

Natalia dijo...

Gracias a todas por sus felicitaciones y lindas palabras.

Me gustaron las palabras de Claudia: reconoció a Melina como un abejorro sin dudarlo.

No importa si nuestros hijos tienen o no necesidades especiales, creo que el mundo sería un mejor lugar si todos nuestros niños fueran unos abejorros volando. (bueno, y si aún estamos a tiempo, ¿porqué no convertirnos nosotros mismos en abejorros?)

Besos a cada una!

Anónimo dijo...

Verdaderamente eres una Gran Madre Valiente, y amorosa .Dios Bendiga tu Hogar.

Alejandra dijo...

maravilloso!!! gracias por compartir esta entrada!! me emocioné mucho y de ahora en más, quiero poder ver a los abejorros que hay en mis tres hijos!! Gracias!!!!

Carolina García Gómez dijo...

Felicidades!!!! Qué hermoso, dale un abrazo de mi parte a los tres. Y más hermoso todavía la teoría del abejorro, me encantó!!!