sábado, 3 de diciembre de 2011

Hablemos De La Teletón.

Digamos las cosas como son: entre los que estamos familiarizados con el mundo de las personas con discapacidad, hay detractores y defensores de la Teletón. Unos y otros, con argumentos muy válidos, intentan defender posturas acerca del cómo, del porqué, del para qué de esta institución y la campaña nacional para lograr costear tratamientos para niños y adultos con dicapacidad motora.

Personalmente tengo mi opinión, por supuesto. A veces me parece que la forma de llegar a las personas es poco adecuada. En ocasiones siento que se apela mucho a la lástima, cuando nuestras personas con discapacidad lo que menos necesitan es que sientan lástima por ellas. Sin embargo, debo recnocer que este año he estado pendiente de la pulicidad hecha antes de la campaña, y he notado un cambio en el enfoque. Mi frase pulicitaria favorita de la Teletón 2011: "No conozco a ningún discapacitado, sólo a personas con distintas capacidades". Sin duda, es un gran avance en el modo de mirar la dicapacidad. Es el mensaje que quiero que mi hijo y todos las personas con necesidades especiales reciban de parte de nuestra sociedad.

Bueno, pero aparte de que me guste o no el modo como se enfrenta la campaña y se consiguen los ojetivos, debo agregar que en todo este asunto hay algo indiscutible: la Teletón ayuda a que las personas con alguna discapacidad se hagan visibles. Durante al menos 27 horas nadie queda ajeno a la existencia de realidades diferentes a las de las personas "normales". Durante un poco más de un día todo el país recuerda que existe mi hijo (a quien incluyo en el grupo de los que se hacen visibles, aunque su discapacidad no sea motora) y miles de personas con diferentes capacidades en este país.

Cualquiera que me leyera podría decir que 27 horas de ser visiles es nada comparadas con los 364 días que restan del año. Cualquiera podría argumentar que los chilenos nos caracterizamos por olvidar rápidamente y que mañana nuestros hijos volverán a ser invisibles. Se acuerdan de que existen sólo durante sólo 27 horas. Se acuerdan de cuánto valen sólo durante 27 horas. Es cierto. Pero al menos tenemos la posibilidad de mostrar con orgullo sus logros y con frustración las limitaciones que la sociedad les pone. Al menos el tema queda puesto sobre las mesas de millones de familias chilenas. Al menos hoy nadie olvidará que hay personas que luchan por ser incluidos, padres que se desloman por conseguir terapias, colegios, rampas, prótesis y respeto por sus hijos.

Personalmente, creo que la tarea de las personas que vivimos cotidianamente la discapacidad es alargar estas 27 horas de visivilidad a miles. Es mi compromiso personal con mi hijo y con todas las personas con necesidades especiales.

Más que dinero, creo que éste es un aporte sustancial y profundo: impedir que mañana todos se hayan olvidado de nuestras realidades, empujar a quienes nos conocen a educarse, a conocer el mundo de nuestros niños y a participar activamente para llegar algún día a lograr una verdadera inclusión social de todas y cada una de las personas "diferentes".

Ése es mi compromiso, e intento lograr cumplirlo a través de pequeños detalles cotidianos.

¿Cuál es el tuyo? ¿Qué vas a comprometerte tú a hacer durante los 364 días del año en que no tenemos campaña de la Teletón? ¿Cuál va a ser tu aporte personal para lograr una sociedad realmente inclusiva?


5 comentarios:

Andrea dijo...

Natalia,
Bueno yo creo varias cosas: creo que es como tú dices, y como yo también opino ; que con la teletón solamente no basta... pero para muchas familias si. Tú y yo vivimos realidades completamente distintas, que en algún punto se unen porque justamente compartimos diferentes momentos de dolor, y angustia al saber que a nuestros hijos algo les estaba pasando.
Yo se que no basta solamente con pensar 24 horas en las discapacidades de los 365 dias que tiene el año, pero creo que llamar la atención de las personas sea como sea, aunque sea solamente por 24 horas.. tampoco es malo no?.
Ojo aquel que realmente no esta ni ahí con esto, no lo va a estar ni por 24 horas.
A mi me gusta ver que las familias cuenten sus historias, no lo hacen ( algunos ) a través de blog u otras redes sociales, tienen esa oportunidad de contar lo que les pasó, y claro que causa pena y lástima para otros. Porque somos humanos y cuando oímos esas historias lloramos y decimos " pa.. que fuerte!" .
Creo que dar ese mensaje de decir " no me tengas lástima ayudame a seguir contando con éste centro, y que otros chicos puedan también".
No se cual es la historia real de don francisco y todo eso que comenta que se lleva etc.., lo que si se es que ese centro está ahí, y que realmente hay gente que lo precisa y otra gente que ya no, porque se rehabilitaron.
Mientras más cosas se hagan mejor es! :)

PAOLA dijo...

Hola Natalia, yo tengo una discapacidad visual Severa, que me impide por ejemplo manejar o leer el letrero de una micro en movimiento o salir a la calle sin lentes de sol...como no es algo que "se note" a simple vista (salvo en la oficina donde mis lentes de cristal rojo anti encandilamiento llaman la atención) he estado condenada a recibir desde burlas en la calle porque miro 5 veces para cada lado antes de cruzar, hasta que me digan que estoy drogada porque al salir de un pub de noche me quedo pegada frente a los peldaños, incapaz de distinguir donde comienzan y terminan...creo que la única forma de hacer que la gente entienda es explicarlo en firma brutal, de manera de remecer a tu interlocutor para que se quede pensando (y sea capaz de recordar) que existen otras realidades mas allá de su ombligo, por ejemplo cuando se ke cae un objeto pequeño al suelo que sin ayuda probablemente no encontrare jamás, y me dicen "pero si esta ahí, como no lo ves!!!", "es que me estoy quedando ciega"...o como tu misma comentaste en este blog, una vez que alguien te dijo "y tu eres sorda?", "y si lo fuera cual es tu problema!!!"...la experiencia me ha enseñado que lamentablemente la gente no reacciona si no se les expone algo en forma brutal, por lo tanto creo que las historias de la teleton son demasiado necesarias para motivar a la gente, algo menos dramático no impacta a nadie y esta gran institución simplemente no tendría fondos para seguir ayudando...sorry por lo extenso del comentario, como siempre un agrado leerte y agradezco que nos hagas reflexionar, saludos!!!

Natalia dijo...

Hola Andrea. Claro que hay niños que necesitan ayuda de la Teletón, de eso no tengo dudas. Sólo quiero que esta campaña que se hace una vez al año no solamente permita juntar el dinero para atender a los niños que lo necesitan... Me gustaría que cambiara conciencias, que ayudara a cambiar las actitudes sociales que dañan a las personas con necesidades especiales. Ése es mi llamado de atención, ése en mi sueño :)

Paola: Estoy absolutamente de acuerdo contigo. Soy partidaria de llamar las cosas por su nombre y relatar nuestras historias con la verdad. Creo que es una buena forma de crear consciencia, de enseñar a los demás lo que es vivir la discapacidad. Lo que no me gusta (o gustaba) era esa tendencia a mostrar a las personas como "pobrecitos". Pero, tal como digo en el post, creo que esto está cambiado de a poco... Y eso sí que me alegra. Es un cambio esencial y fundamental.

Un abrazo a cada uno!

Sole dijo...

Para mi ver la Teleton es restregarme la fragilidad de la vida de todos nosotros, la gratitud de los que tenemos hijos y como aprender a reconocer, y mostrar lo que significa la esperanza. Vi la partes de la Teleton con mi hija de 7 años y el compromiso fue mostrarle y enseñarle a incluir, reconocer que todos tenemos diferentes capacidades y que la lucha es un don que todos tenemos que desarrollar.

Pamela Toledo dijo...

Independiente de los argumentos en pro y contra de la Teletón, de los cuales también he participado, el programa televisado de la Teletón me muestra cuanto enfuerzo y fuerza tienen las personas en reabilitación, además del cambio de visión que muchas familias tienen.
Son familias que muestran una tremenda fortaleza que nace de las debilidades. Eso me muestra cuan débil a veces soy.
Saludos.