miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cómo es que las Apariencias nos Pueden Engañar

A la 1:00 de la madrugada sonó el timbre de mis casa. "Afortunadamente" estoy padeciendo de un insomnio relativamente importante, por lo que estaba despierta. Sin embargo, el miedo y la curiosidad se apoderaron de mí. ¿Quién tocaría el timbre a esa hora? Si hubiese una urgencia familiar, existen los teléfonos, pensé al instante.

Intrigada y asustada, abrí un pequeño, pequeñísimo espacio de una ventana, suficientemente grande como para asomar mi boca y preguntar quién era. Y como mis perros ladraban fuerte, apenas logré escuchar una voz de hombre diciendo que "necesitaba un ayudita". El resto de la explicación no pude oírla, por los ladridos de los perros, y porque mi respuesta inmediata fue que no eran horas para pasar pidiendo "ayuditas". Temí que luego saltaran la reja unos cuantos encapuchados a asaltarnos. Sin embargo, todo estuvo tranquilo, hasta que una hora más tarde logré dormir.

Esta tarde, llegando a mis casa de hacer unos trámites me encontré con un vecino. Es un hombre adulto que vive a dos casas de la mía y tiene parálisis cerebral. Camina empujando un carro de supermercado, usándolo como se usan los "burritos", esos aparatos que sirven para apoyarse y tienen un par de ruedas abajo, típicos para personas tienen dificultad para caminar sin apoyo. El vecino del que hablo es una persona conocida, a la que saludo frecuentemente. Trabaja cerca de mi casa vendiendo en un kiosko de diarios y revistas, y muchas veces lo he visto volver a su casa apoyado en su carro a altas horas de la noche.

Hoy se me acercó a pedirme diculpas. Me contó que fue él quien tocó mi timbre para pedirme una "ayudita" porque su carro se había atascado en unos matorrales y no lograba sacarlo de ahí. Sentí culpa por no haberlo ayudado, pero inmediatamente me perdoné: nadie en su sano juicio sale a la 1:00 de la madrugada a ayudar a alguien a quien no logra identificar.

Mientras él se deshacía en disculpas, yo hacía lo propio. Le expliqué que no me di cuenta de quién era, que me asusté mucho por la hora, y que si hubiese escuchado bien el relato que mis perros no me dejaron oír, encantada hubiese salido a cualquier hora a ayudarlo en algo que para él es una tarea titánica y para mí, un simple empujoncito.

No está bien tocar timbres durante la madrugada. Está bien autocuidarse y no salir a la calle frente a la primera pedida de "ayudita". Sin embargo, me quedo pensando en que las apariencias engañan, en que el mundo en que vivimos nos hace pensar siempre lo peor y en que anoche había un hombre con una discapacidad que me pidió ayuda y yo se la negué. No fue mi intención hacerlo, pero el caso es que me entristece imaginarlo a esas horas intentando destrabar el carro sin el cual no puede caminar, y sin ayuda de nadie.

Es increíble cómo a veces nuestros prejuicios y preconceptos no nos dejan acceder a la realidad limpios. Si hubiese podido oírlo sin miedo (y sin perros) hubiese podido hacer algo por él. Me pregunto cuántas veces les ocurrirá lo mismo diariamente a las personas que viven con alguna discapacidad.

8 comentarios:

M.Ignacia dijo...

Tremenda tu historia !!
Sin duda que lo prudente era lo que hiciste. Por ningún motivo abrir la reja a esas horas. Tampoco en el día. Desgraciadamente el mundo está lleno de ladrones que llaman por teléfono con historias engañosas, personas que te esperan a la entrada de la casa cuando uno entra con el auto y te asaltan...
Sin embargo, si tienes la oportunidad de conversar con él otra vez, yo le diría que es fundamental que use un celular para pedir ayuda a sus cercanos.Los celulares utilísimos en emergencias.
Ay ! Pero es tan cierto lo que comentas! ¿Cuantas veces uno infiere erróneamente y juzga sin saber? Innumerables...Es una lección, "las apariencias engañan" es una gran verdad.

Natty dijo...

Es fuerte y muy cierto lo que dices .. yo trabajo en rehabilitación física con adultos y uno puede verlo .. hay una mujer de 47 años con Parálisis Cerebral y la gente le habla gritando como si fuera sorda y muchos la miran extraño ..
Personas con secuelas de TEC (traumatismo encéfalocraneal) que dan el asécto de estar bajo los efectos del alcohol y son discriminados por eso, parecido pasa en personas con secuelas de AVE (accidente vascular encefálico), a veces se caen en la calle y la gente no los ayuda a ponerse de pie por creer que están bebidos .. lamentablemente es más frecuente de lo que uno cree =/ son realidades que están ahí constantemente y que no siempre vemos ..
Pero por otra parte como dices tú, el autocuidado (o miedo quizás) y el desconocimiento nos hacen actuar de esa forma, porque es verdad que hay que ser precavidos y lamentablemente "pagan justos por pecadores" y muchas veces pensamos lo pero ..

Me gusta mucho leerte .. un abrazooo!!

Maria dijo...

Vaya, lo siento guapa, pero yo tampoco hubiera abierto la puerta, ya no solo por ti sino porque en esos momentos proteges a toda la familia. Una pena que los perros no te dejaran oir... Un besito

Carol dijo...

Hombre! la cuestion esta en que no pudiste oir lo que te decia tu vecino porque si no claro que hubieras salido a yudarle, no? Es muy cierto lo que dices al final.. esta sociedad enfermiza nos hace desconfiados y eso se interpone entre las personas.. ya no nos ayudamos por miedo. Es una pena.. y un buen tema para reflexionar y ver si podemos cambiar en algo.

Gracias por compartir esta experiencia. Un abrazo!

La Alejandrita dijo...

Me da un poco de pena pensar que lo prudente era negarte a salir. Es de las ventajas de vivir en regiones que no son Santiago, yo salgo a mirar, protegida de mi reja o simplemente, de la curiosidad.

Bren dijo...

Es triste, pero tu reacción fue la lógica, con la inseguridad que se vive como para andar saliendo a esas horas! Me da pena por el señor, y si...muchas veces las apariencias engañan :(

Anónimo dijo...

Soy mama de dos bebes, me gustaría mandaste un Mail personal, no se si aceptas a tu correo, porque igual que tú viví mucho tiempo en la UCI, con mi bebe prematuro, pero muy grave y bueno son mil cosas que me pasan... Y necesito un buen consejo de una buena persona que viendo la situación desde fuera me pueda ayudar a salir del pozo en el que estoy metida. Si no es posible no pasa nada, eres una persona y una madre excepcional, la mejor que podían tener tus hijos, seguro que cuando sean grandes serán también grandes personas gracias a tu.
Un beso desde España.

Natalia dijo...

Hola. nsilvae1@gmail.com.

Un abrazo desde Chile.