lunes, 12 de septiembre de 2011

Indolencia Versus Empatía

El curso de mi hijo Cristóbal ha sufrido una gran pérdida: una compañerita se ha retirado del colegio debido a que fue hostigada y molestada por sus compañeros y compañeras hasta el cansancio. Es algo que me produce profunda tristeza, y que me preocupa muchísimo.

Mi hijo es uno de los dos niños que componen este curso y que tienen alguna discapacidad. Debo decir que nunca ha sido molestado ni hostigado por su hipoacusia (o sordera), que se encuentra socialmente integrado y que saca excelentes notas. Debo decir que es muy feliz en su colegio y que, salvo pequeños incidentes, es tratado como un niño más tanto por sus profesores como por los niños y niñas que lo rodean.

Sin embargo, el caso de esta niña que debió retirarse del colegio a mitad de año me preocupa por múltiples razones. Pero hoy hablaré sólo de una de ellas: la indolencia con que mis hijos recibieron la noticia.

Me he esforzado mucho, desde que tienen algo de consciencia, para convertir a mis hijos en niños generosos, respetuosos de la diversidad, o más bien amantes de la diversidad. He invertido mucha de mi energía en intentar hacer de ellos niños empáticos y acogedores.

Sin embargo, el que una compañerita haya debido abandonar el colegio por haber sido hostigada pareció no importarles. Su argumento : "Es que era gritona y pesada". Debo decir que esta explicación me duele.

Ayer tuve una larga, larguísima conversación con los tres acerca del amor, el respeto, el dolor ajeno y, sobre todo, de saber ponerse en el lugar del otro. Tal vez exageré, pero fui nombrándoles uno a uno aquellos pequeñas cosas que nos les gustan de ellos mismos. Y les fui preguntando uno a uno: "Te gustaría que tus compañeros te golpearan y te molestaran por tener pecas, por ser demasiado bajo, demasiado flaco, etc, etc, etc?". La respuesta fue, invariablemente "No, no me gustaría". Pero igualmente, no creo haber llegado al centro de sus corazones. No creo haber logrado que empatizaran con la niña que sufrió acoso escolar.

Me duele, me complica y me frustra. Si bien ninguno de mis hijos molestó jamás a la niña de la que hablo, la indolencia es algo que no me gusta.

¿Qué hacer para convertirlos en personas empáticas y generosas? ¿Cómo sacar de sus corazones esas corazas que dicen "Mientras no me ocurra a mí, no me importa"?

De verdad, me encantaría recibir consejos y opiniones de quienes me leen. Pensé que lo había hecho mejor como madre en este aspecto. Y, al parecer, algo falta, en algo he fallado. No quiero formar personas egoístas, no quiero. 

Me consuela, sí, saber que estoy a tiempo. También me consuela darme cuenta. Sé que hay madres que ni siquiera han notado la indolencia de sus hijos. También sé que hay otras que llegan tarde. No quiero ser una de ellas.


17 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola creo que de alguna manera, la escuela toleró y permitió que el mal trato hacia esta chiquita continuara hasta tal punto que la niña tuveira que salir de ahí, yo puedo hablar mucho con mis hijos pero consideraría muy seriamente si la escuela, las autoridades, los maestros hicieron algo para impedir que este acoso terminara. Estoy de acuerdo que los valores se maman en casa pero la escuela también es formativa y si una escuela permitió el abuso hasta este punto, creo que es cuestionable. Para empezar, después creo que haces bien en cuestionar profundamente esto, por que el ejemplo es lo más importante, a las palabras se las lleva el viento, los hijos se fijan en lo que hacemos. Sabes por ejemplo exactamente que situación orilló a los padres de esta chiquita a sacarla? Sabes si hicieron los posible por tenerla ahí ó remediar alguna situación? Eso me parece que es importante por que habla también de una empatía de hacer frente común con los padres por que tal vez algún día tus hijos puedan ser víctima de este acoso. Siento que por ahí hay mucho que explorar para encontrar la respuesta que buscas.

Natalia dijo...

Sí, claro, tienes toda la razón, y estoy ocupándome de este tema. De hecho, dije que hablaría sólo de unos de los temas que me preocupan... Loo que hizo o no hizo el colegio es otro de ellos.
Pero yo siento que debo hacerme cargo de la parte que me toca a mí como mamá. Lo del colegio me ocupa, lo mío me preocupa.
Gracias por tu opinión,
Natalia.

Anónimo dijo...

La verdad me conmovió lo ocurrido con esa nena... y la reacción de tu hijo,lamentablemente tambien la tienen muchos adultos y ante diversos casos.Me parece digna de imitar tu actitud,el hecho de sentarte a hablar con los niños,que aun están a tiempo de aprender.Tengo un nene de 3 años y trato de enseñarle a respetar a los demás,a ponerse en el lugar del otro,etc.Algunos dicen que aun es pequeño,yo pienso que hay que educar desde el comienzo,no solo con palabras,sino con el ejemplo.Ojalá más gente empiece a actuar del mismo modo que vos. Te felicito por tu fortaleza y el amor a tus hijos (que son hermosos y por las fotos,se ven muy felices)
Jesy

Natalia dijo...

Hola Jesy. Hice lo mismo que estás haciendo con tu hijo. Además, han tenido acceso a conocer a muchos niños con alguna discapacidad y uno de mis hijos tiene una dicapacidad. He sido muy constante y he estado muy preocupada por este tema. Por eso, la falta de empatía de mis hijos en esta oportunidad me ha descolocado tanto.

Sólo me queda pensar que son niños, y que por naturaleza no son empáticos... Que necesitan que siga esforzándome por enseñarles a respetar y amar a las demás personas como son.

Un abrazo.

Carolina García Gómez dijo...

Creo que has hecho tu mejor esfuerzo y que tus hijos no son indolentes, me atrevo a decir que todavía no están en la capacidad de discernir este tipo de situaciones. Me explico.

Ellos te argumentaron que la niña era muy pesada y gritona, es decir, una cuestión de actitud,
para ellos que son niños estas características no son diferentes, sino odiosas.

Me atrevo a pensar que sí respetan la diferencia, pero todavía no asimilan que estas diferencias a veces pueden ser molestas o molestarnos y no por eso merecen menos respeto.

No sé Natalia, es lo que se me ocurre, así que dales tiempo, es cuestión de seguir insistiendo en el tema, pero dándoles tiempo a que maduren y puedan comprender la situación desde otro punto de vista. Un abrazo.

Gabriela Lima Chaparro dijo...

Creo que los niños suelen recibir muchos consejos, pero no tienen a mano buenos modelos. De ninguna manera me refiero a vos como mamá, ni a alguien en particular, sino a las escasas y a veces nulas referencias que los pequeños experimentan en su vida social, en el entorno directo (incluida la escuela). Solemos explicarles cómo deben comportarse, pero luego ven enojo, burla, discusiones sin sentido, atropello, discriminación...
Asimismo, cabe preguntarse qué pasó en el entorno de esta niña "expulsada", qué actitudes se reflejan en el seno de sus ambientes cotidianos. Por último, sin duda la escuela deberá reflexionar sobre esta consecuencia para advertir posibles causantes.
Siempre estamos a tiempo de corregir y encauzar. Yo aprendo cada vez... De mis hijos sobre todo.

Pamela dijo...

Me da mucha pena leer lo que cuentas, siempre he escuchado "los niños son crueles", con eso de los apodos, las burlas, la indiferencia, etc.
Me toca escuchar varias situaciones de peleas, de peques de colegio, hasta de bullying.
Creo que hacer ejercicios de empatía son un buen paso "juguemos a que yo soy tú y tú eres yo" y de pronto provocar situaciones que den pie a que los niños logren imaginar lo que siete el otro. A mí no siempre me resulta, mi hijo aún es muy pequeño, pero no quiero dejar de practicar.
Saludos.

Ale dijo...

Hola Natalia, creo que tu preocupación es un gran paso para que ellos no sean idolentes, quizas en estos momentos no le den el peso a la suituacion, pero creo que puede deberse a su inmadurez...
Así como tu cuentas, yo tambien les enseño a mis hijos respecto a la empatía, a mi hijo mayor (de la edad de tus niños) una vez lo dejé fuera de una actividad familiar por un momento, porque el dijo que estaba "harto" de que una compañera se metiera en las conversaciones y quisiera opinar, pues, en ese momento lo dejé fuera porque queríamos "poder hablar todos y que el no se metiera en nuestra conversación", todo esto porque el es muy bueno para hablar y opinar en todos los temas.... Me dolió hacerlo, pero al quedar excluído él, pudo sentir en carne propia lo que su compañerita sentía a diario en su curso. Esta experiencia no duró mas de 10 minutos, pero fueron suficientes para entender, asimilar lo que con palabras le explicaba...
Además creo que si en el colegio vieran el tema con tanta vehemencia como en casa, les sería más cercano, quizas esa dicotomía los confunde y los lleva a tomar el camino mas "facil en individualista".
Un abrazo grande, y creo tus hijos serán grandes personas, es cosa de darles tiempo, mal que mal, tienen una gran mamá!! ;)

Anónimo dijo...

Hola Natalia. Me encanta leerte y siento que estés pasando por esto. Me encantaría tener la palabra mágica, decirte: "hay que hacer así" y que todo se solucionara... pero sabes tan bien como yo que no es posible.

Entiendo que como madre estés muy preocupada, pero mucho me temo que el papel del ambiente del colegio es vital. No sabemos cuál era el rol de esa niña ante los profesores. Aunque la "deendieran" de los ataques, si la opinión del profesorado, el "currículum oculto" decía que era "una pesada", así se le presenta a los niños.

Un abrazo y sigue trabajando esos matices, esas diferencias. Seguro que a la larga, todo está bien.

Un abrazo.

Manuela

Natalia dijo...

Gracias a todas por sus opiniones.

Sí, del colegio me/nos estamos haciendo cargo. Haremos carlas, dinámicas grupales y actividades, tanto para los padres como para los niños. Es un colegio que tiene fama de integrador, y lo es, al menos es mi experiencia personal con un hijo que tiene una discapacidad.

Mi pregunta va hacia adentro, hacia lo que yo misma he hecho o dejado de hacer... ¿Porqué a mis hijos no les importa el dolor de esa niña? ¿Porqué si es uno de los valores que han comandado la educación que les he dado?

Quiero quedarme con la conclusión de Carolina: les falta madurez. Supungo que de tanto trabajar este tema, llegarán a convertirse en niños más empáticos de lo que fueron en esta oportunidad. Confío mucho en ellos, siempre han sido grandes presonas... Un error en la vida no me llevará a tacharlos de insensibles para siempre.

Pero seré más enfática aún que antes. Creo que tal vez la fuerza de la costumbre me lleva a suponer que ya formé hijos empáticos. Y, al parecer, no ha sido tan así.

Gracias a todos de nuevo,

Natalia.

briseida dijo...

Yo sufrí las burlas de mis compañeros los últimos años de escuela (no había otro motivo que la timidez y las buenas notas) y siempre he pensado que odiaría que mi hija se mofara de alguien, es algo que me disgusta profundamente. Ahora bien, tus hijos todavía son pequeños, se me ocurre que tal vez lo que hayan tenido es miedo de ser rechazados también si se ponían de parte de esa niña, la presión del grupo es muy fuerte y ellos todavía no han terminado de formar su personalidad. Tal vez la falta de empatía esconda algo de vergüenza, pero claro, no tengo toda la información, solamente es una hipótesis.
Que no estén entre los hostigadores ya es un gran paso, sigue insistiendo porque estoy segura de que tus palabras no caen en saco roto, aunque ahora te parezca que sí.

Anónimo dijo...

Sí briseida, un factor completamente determinante es pasar a ser objetos de burlas por defender a otros. De hecho, uno de mis hijos me lo dijo.

¿Sabes? Me quedo con un sabor extraño después de este post... Creo que escribiré otro acerca de este tema, probablemente hoy.

Gracias por tu opinión.

Un abrazo.

Natalia

padresdetrillizas dijo...

No soy psicólga, ni mis niñas van aún al cole, porque son muy pequeñas... lo espero de ellas, empatía, amor, generosidad... y también he sido niña. Creo que la empatía se va adquiriendo con la edad, creo que a los niños les cuesta ponerse por alguna razón en el lugar del otro. Puede ser que no le den importancia a las mismas cosas que se la damos los adultos, o que no aprecien la gravedad de las cosas... También creo que lo estás haciendo maravillosamente, que la charla bien dada está, que las cosas van dejando su poso, y el día menos pensado te sorprenderán. Un abrazo.

trestrillistigres dijo...

Hola, mi humilde opinión es que la empatía no es tanto educacional como un rasgo de cada persona. No creo que esté del todo en tu mano ni seas culpable de nada. Tu lo haces lo mejor que puedes y luego cada niño es un mundo y tiene su caracter y sus cosas. Si una persona no es empatica no creo que sea porque no le hayan educado bien, simplemente no lo siente, y los sentimientos no se pueden eseñar, obligar,...simplemente se sienten. Te digo porque (muchas veces para mi desgracia) he sido muy empatica desde pequeña, he sufrido mucho por los demás, por los animales, etc...sin embargo mis hermanos no. Y hemos sido educados igual, creo que es un rasgo de la personalidad de cada uno que no se puede moldear mucho.
En mi caso creo que es alrevés de como decís, de pequeña lo era en exceso y me he ido haciendo más "dura" con los años, a base de palos que da la vida y desilusiones con la gente. Es una opinión solamente, que no significa que esté en lo cierto...un beso.

Anónimo dijo...

Hola Natalia, creo que la capacidad de ser empáticos no está separada del contexto, en este caso el colegio. Tal vez faltaron ahí actividades en pequeños grupos, instancias para que los niños se conozcan entre ellos y encuentren las cosas en que se parecen, cosas que los unen. Eso les ayuda a ir más allá de los estereotipos en que todos nos solemos encasillar (la gritona, el violento, la amargada, el egocéntrico, etc.). Para ser empáticos tenemos que ver a la otra persona como alguien similar a nosotros (aunque diferente). Alguien dijo "tememos lo que no conocemos". Creo que además podemos "reducir", "despreciar" y "descuidar" a quienes no re-conocemos como pares.

Por otro lado, creo que a veces no necesariamente empatizamos (en sentido estricto) pero igual podemos ser solidarios. Podemos ver que otra persona lo está pasando mal, y sin que eso nos resuene afectivamente, podemos decidir acercarnos y tratar de ayudarla. ¿Pero esto será harina de otro costal?

Saludos y gracias por compartir tus reflexiones.

Soledad

Renato Campos dijo...

Es un poco tarde para responder al parecer, pero de todas maneras. Me llamo Renato tengo 25, llegue a tu blog por que mi hija de 10 meses la considero indolente, al leer tu publicación me di cuenta que en realidad no importa si lo son o no. Me preocupa mucho que no sea así, su madre es así, y aun que no lo alcanzo a ver bien yo también, es chistoso pero es mi reflejo y es hermoso, podrías, si es que aun no lo haces, aceptarlo tal cual como es, y guiarlos pero no estoy de acuerdo con forjarlos, por que para forjar se requiere fuerza.

Sin ánimos de ofender esa es mi vaga opinión.

Renato.

Renato Campos dijo...

Oh! mi indolencia no me permitió recordar el tema de la niña gritona y pesada, es obvio que ya estaba aburrida, seguramente en su hogar la ignoran y por eso se siente mal (Frustrada). Eres psicología, creo que entiendes mucho mejor que yo esto, podrías intentar explicarles desde ese punto a ser compasivos, a entender para aceptar. El ignorante es poco tolerante, como dicen por ahí.

saludos y un abrazo.