sábado, 10 de septiembre de 2011

Prematurez (Parte XII) La Vida Continúa

Sí, después de un trauma doloroso, después de un duelo difícil, después de cualquier experiencia marcadora, la vida continúa. Sorprende caer en cuenta que siempre siguió, que nunca se detuvo fuera de nuestro mundo. Y llega el momento en que te vuelves a "subir" a la vida de la que te bajaste para retomarla y seguir girando en el mundo junto a los demás.

Para algunos esto no es posible. Para ellos, esto nunca ocurre... El dolor o el trauma es tan grande que no logran volver a la vida. Sin embargo, otros tenemos la suerte o más bien debería decir, la capacidad de haber vuelto. No es gratis, no es nada fácil, pero debo decir que después de un tiempo de trauma y duelo, mi vida continuó.

Volví diferente. Probablemente más sabia, más seria, más triste, más agradecida de la vida, más consciente de lo que tengo, pero el caso es que volví. Retomé mis amistades (aquellas que no quedaron en el camino por una u otra razón), el trabajo que tanto amo, la rutina, en fin, la vida.

No niego que quedaron marcas. Algunas de las que enorgullezco, y otras con las que intento luchar. Por ejemplo, cuando una amiga se embaraza y dice encantada que su guagua nacerá en primavera y que eso le permitirá estar flaca en el verano, siempre pienso "y tu guagua no se contagiará de los virus invernales que son mortales para un recién nacido". A veces lo digo, a veces no. Cuando otra amiga se embaraza, está incómoda durante el último semestre y dice que lo único que quiere es que su hijo nazca luego, pienso "ni siquiera sabes lo que estás diciendo". Eso no lo digo casi nunca. Sé que no tiene qué ver con ellas y con su forma de enfrentar la maternidad. Sé que la que lleva las huellas de un trauma soy yo, y que debo hacerme cargo de aquello.

Pero el hecho es que con trauma y todo, la vida sigue. Y un día te encuentras en un café quejándote con una amiga de que tus hijos se mueven demasiado, hacen demasiadas preguntas, o te quitan libertad. Y al oírte a ti misma quejándote así, te das cuenta que, de alguna manera, te has convertido en una "mamá normal", una como todas, una que a veces llega a olvidar que la vida de sus hijos es un milagro.

Lo otro, lo de retomar la propia vida ha sido un poco más difícil. Pero lo atribuyo más a tener trillizos que a la prematurez. El día se hace corto y aún no logro retomar la costumbre de leer ni de hacer bonsais. Aunque, para ser justa, sí he logrado retomar otros asuntos, como las tardes conversando con amigas y el poder ver el noticiero con tranquilidad durante las noches, por ejemplo.

Sé que me estoy fijando en detalles, ¿pero no es de ellos que está compuesta la vida? Y sí, después de la prematurez, ésta sigue su curso, tal vez un curso diferente al que habíamos planeado, pero no se queda detenida.

Me hubiese gustado que alguien con experiencia me lo hubiese asegurado 8 o 7 años atrás. Hubiese sentido un enorme alivio. Hubiese visto una luz al final de un túnel que transité con profundo miedo y dolor.


5 comentarios:

Sandra dijo...

Gracias, soy mamá de 2 milagros, el primero nacido hace ya casi 4 años de apenas un kilo y 28 semanas de gestación. Mi segundo milagro tiene un año 8 meses nació de .895 grs. Y bueno, estoy conmovida, creo que pocos escritos han reflejado mi alma con tanta claridad como el tuyo.

Mikkorium dijo...

Te felicito por conseguir expresar con palabras un sentimiento tan difícil de describir.
He sentido exactamente lo mismo: una sensación de volver a una vida que parecía seguir igual cuando yo era entonces totalmente distinta.
Sigo teniendo la impresión de que los demás padres se preocupan de frivolidades, mientras que siento como si yo hubiera regresado de un sitio muy oscuro y doloroso (aunque parte de mi sigue ahí).

briseida dijo...

Como siempre, estoy completamente de acuerdo con lo que has escrito. Yo también he sido capaz de volver, o mejor dicho estoy volviendo... Y pienso con una sonrisa que soy como cualquier otra madre "normal" cada vez que riño a mi hija o me quejo de lo agobiante que puede llegar a ser :)

Dudu dijo...

Natalia, muchas gracias por tus palabras. Me alegra de que te gusten mis trabajos. Dejaste un comentario en mi blog, en la entrada del Sorteo que haré, pero no tengo ningún correo tuyo para, en caso de ser la ganadora, comunicártelo(aunque tengo tu blog, evidentemente). Sólo decirte que me ha sorprendido la temática de tu blog. El día 4 de septiembre cumplí 50 años, soy sietemesina (1'200 Kg) y trilliza! jaja Enhorabuena por los temas que tratas.
Sólo una cosita.Si te haces seguidora de un blog, recibirás una notificación de cada entrada que se haga en él. Te lo digo, porqué no hace falta que te lo pongas en favoritos.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

El tiempo es sabio. Con el tiempo, uno siempre acaba volviendo. Con el tiempo también se van retomando antiguas rutinas, cada vez hay más "pequeños momentos" para una misma. Yo hace meses (no llegan a doce, pero ya hace más de dos y tres meses) que pude retomar una de mis pasiones, a la que más he echado de menos durante los 9 años que va a hacer PAblo y los siete que tiene Abril: la lectura. De pronto, me encuentro a mí misma leyendo mientras mis hijos están jugando a su aire, autónomos, sin necesidad de mi... Y ¿Sabes qué? Me encanta disfrutar de un buen libro, pero también me da penita ver cómo crecen. Nunca está uno 100% feliz ;0)). Marta Zardaín.