viernes, 30 de septiembre de 2011

Antes que Tú Existieras

Los niños son niños. A veces me sorprendo de las frases inteligentes que digo ;-)

Pero es que frecuentemente se nos olvida que ser niño implica ser concreto, egocéntrico y demandante, y que siendo un ser humano de los chicos es muy difícil concebir un mundo sin uno. A mis hijos, al menos aún les es difícil imaginar cómo era la vida antes de que ellos vinieran al mundo.

Muchas madres dicen que no imaginan la vida sin sus hijos y que no saben cómo lo hacían para vivir sin ellos. Yo tampoco puedo prescindir de los míos, mi amor es tan grande que no puedo imaginar cómo podría salir adelante si alguno de ellos me faltara. Sin embargo, no olvido que antes de ellos también fui feliz, viví momentos inolvidables, aprendí mucho y disfruté la vida. No creo que sea malo reconocerlo. Son formas diferentes de ser feliz, y ninguna de las dos anula a la otra.

Antes de mis hijos mi vida tenía menos sentido, pero más libertad, era más entretenida en relación a la vida social pero menos satisfactoria. Antes de ellos sabía menos del amor, pero tenía más tiempo para pensar en mis necesidades.

No quiero que se entienda mal lo que quiero decir... Es que cada vez que escucho a una madre decir que antes de serlo su vida no valía nada me huele que ha olvidado que hay distintas maneras de trascender, que ser mamá no es la única. Creo que, en cierta medida, hemos idealizado la maternidad, y hablamos poco del sacrificio, las frustraciones, el cansancio y otras secuelas que a todas nos pesan.

Antes de mis hijos sí fui feliz, sólo que de una forma diferente a la de hoy. Mi vida no era tan importante para mí (hoy me tengo autoprohibido morir, por ejemplo. Antes de ellos no quería morir, pero no lo tenía prohibido). Sin embargo, hay aspectos del pasado que recuerdo con nostalgia, y esa es una verdad que no creo tener la obligación de ocultar.

Creo que muchas madres disfrazan sus sentimientos por temor a ser juzgadas. Eligen no decir que a veces se sienten sobrepasadas, que el desafío de ser mamá es enorme, a veces demasiado y que de pronto dan ganas de volver el tiempo atrás (aunque puestas a reflexionar, probablemente ninguna lo haría.)

Hablar de aquello con personas de confianza alivia, da la sensación de no estar sola, de no ser la única. Decirlo y ser acogida es gratificante y ayuda a seguir adelante con la gran y preciosa tarea que implica la maternidad. Quitarse la culpa de sentir que no todo es perfecto es un gran paso, y suelen ser los grupos de amigas o la consulta del terapeuta el lugar donde las mujeres pueden hablar con honestidad de estas verdades que socialmente son tan mal vistas.

Cuando te conviertes en madre no todo es perfecto, muchas veces te sientes abrumada, ignorante e insegura, muchas veces tienes la sensación de haber tomado una responsabilidad demasiado grande. Eso nos ocurre a todas, sólo que hay momentos y lugares en los que nos parece inadecuado expresarlo. Yo me pregunto porqué, si las demandas y responsabilidades grandes naturalmente pueden agobiar y pesar.

No tengo vergüenza de decir que AMO a mis hijos y no los cambiaría por nada, pero a veces siento nostalgia por los días de libertad, juventud y egocentrismo que perdí. Al fin y al cabo, soy sólo un ser humano.

Me pregunto si acaso será malo que mis hijos sepan que también fui feliz antes de ellos. Y rápidamente me respondo que no, que puede ser beneficioso para ellos saber que se les ama infinitamente, que daría lo que fuera por ellos, pero que el mundo no comienza ni termina en sus necesidades y demandas. Al fin y al cabo, una de las tareas de la maternidad es lograr que el egocentrismo disminuya hasta que el hijo llegue a comprender que sus padres tienen tantas necesidades, ilusiones y urgencias como ellos mismos.

6 comentarios:

Vicky dijo...

Me parece que este tema es una especie de “Tabú de la maternidad”. Muchas veces le he preguntado a mi marido como era nuestra vida antes de tener a nuestras niñas, porque más que nuestra vida en sí me olvidé de cómo era yo antes de ser mamá. Como tú amo a mis hijas por sobre todas las cosas y no cambiaría por nada el no tenerlas, pero también hay momentos en que siento nostalgia de esa época y es muy difícil poder hablarlo sin sentirse juzgada, me paso cuando planeamos nuestras primeras vacaciones solos, que al final no resultaron me fui sola y termino en tragedia (Terremoto). No creo que esté mal que sepan que también hemos sido felices antes que nuestros hijos llegaran a nuestra vida y que también podemos actualmente ser felices y disfrutar de nuestros propios espacios, somos madres el 99.9% pero no debemos olvidarnos que somos mujeres, personas, humanas como me dijiste.
Un abrazo

padrestresado de trillis+2 dijo...

Tienes mucha razon,desde el lado paterno es menor,esta socialmente algo mas aceptado que añoremos otros tiempos mas libres,aunque ,como tu dices,si te excedes un poco siempre hay alguna madre que te mira con desden...
Nuestros hijos so lo primero con diferencia,pero no lo único.

Natalia dijo...

Hola Vicky. Creo que deberíamos pegar cartelitos por toda la casa: "no olvidar que yo también soy persona" :))). Porque a veces sí lo olvidamos :(

padrestresado: hola!!! No es casualidad que sea un hombre el que comenta este post!!! Casi nunca recibo comentarios de hombres, pero justo cuando se trata de este tema... No sé, creo que nos falta mucho como sociedad para que las mujeres podamos hablar abiertamente de lo imperfecta que es la experiencia de la maternidad (como todo en esta vida). Por ciero, me reí mucho con tu último post, totalmente identificada.

Abrazos.

Carolina García Gómez dijo...

Me estoy poniendo al día, al fin tengo Internet en mi nueva casa-vida!!!!! Bueno, seguimos conectadas, eso es bueno ;) El cambio de ciudad y de vida no nos ha puesto en diferente sintonía.

Es una OBLIGACIÓN expresar estos sentimientos porque son socialmente mal vistos y ya estoy cansada de la censura social. Somos mamás por elección, pero hay muuuchas formas de trascender, como bien lo expresaste.

Hay que decir que ser mamá es maravilloso, pero que no todo es color de rosa. Hay momentos super difíciles y abrumadores.

Así que te felicito Natalia por poner estos temas sobre la mesa, hay que exponerlos, darles visibilidad y discutirlos. Es sano para todos!!! Abazos, Carolina.

Natalia dijo...

Carolina: ¡Qué bueno es tenerte de vuelta!

Estoy de acuerdo en que DEBEMOS hablar de esto. Es tan natural lo que nos pasa... ¿Porqué no poder decirlo?

Tal vez, si otras madres nos escuchan, empezarán a atreverse a decir lo que sienten. Siempre hay alguien que se atreve primero :)
Esta vez, no tocó a nosotras.

Un abrazo.

Rafael Cañas-Prensa Guatemala dijo...

Y que tal con quienes no pueden ser padres proque la naturaleza, dios o el destino (como quieras llamarle) les negó esa opción?
No pueden creer que por eso su vida no tiene sentido o no lograrán ser felices no es cierto? Cada cosa en su lugar y quien tiene o no tiene, igual debe disfrutarlo. Feliz tarde.