lunes, 28 de marzo de 2011

La Mamá

Pienso mucho en esto de ser mamá. También hablo mucho del tema, con mis amigas, con mi hermana, con los padres de mis pacientes, y ahora con uds.

Soy LA mamá, la que debe tener todas las respuestas (por cierto, ¿cómo es que la fuerza del agua llega a convertirse en luz eléctrica?, ésa no me la supe), la que sabe de horarios, de alimentación sana, la que adivina cuándo es el momento preciso para acudir al doctor, la que tiene 6 oídos (dos para cada hijo) para escuchar anécdotas, chistes, preguntas o simplemente, pensamientos en voz alta, la que maneja el auto, la que limpia, la que enseña modales, la que decide cuál es el límite entre lo bueno y lo malo, la que da abrazos, la que manda, la que consuela, la que siempre intenta estar. Definitivamente, casi sin darme cuenta, me convertí en LA mamá.

Pero yo no me olvido nunca de la otra, la primera, la que me enseñó casi todo lo que sé, la que se equivocó mil veces, la que superó con creces mis expectativas, la que se entrega a sus hijos de una manera que me conmueve. Nunca me olvido de MI mamá.

Todavía acudo a ella cuando estoy cansada, cuando estoy triste, cuando necesito que alguien me haga un favor realmente grande. Todavía, para mí, ella es LA mamá.

Ella debe creer que se me olvidó, que lo di por sentado, que no me di cuenta... pero no es así, SIEMPRE aparece su imagen en mis recuerdos.


Con 13 semanas de gestación, a mi hijo Pedro le diagnosticaron agenesia renal, una malformación incompatible con la vida. Los doctores esperaban en cada ecografía encontrarlo muerto o, como mucho, verlo nacer y vivir unas cuantas horas. El dolor frente a un diagnóstico tan lapidario es indescriptible. Se te clava una puntada aguda en el pecho que no te puedes sacar con nada, se te olvida el pasado y se te borra el futuro. No piensas en nada más que en tu hijo y en su sentencia. Las horas no pasan, los días se vuelven eternos y nada, absolutamente nada tiene sentido. Sólo ese hijo, las pataditas que te da y la certeza de que quiere vivir, de que cree que va a vivir.

En fin, no sé si llegaré algún día a poder expresar con palabras el dolor que sentí durante esos meses de espera, creyendo estar embarazada de dos niños y un ángel. Lo que sí puedo describir, porque lo recuerdo como si hubiese sido ayer, es la imagen de mi madre todas las tardes sentada a los pies de mi cama en silencio. Yo a veces la miraba, otras veces no, a veces le hablaba y la invitaba a ver conmigo los programas de televisión insulsos que elegía para intentar despejarme del dolor, otras veces le pedía que se fuera y veía su expresión de impotencia al dejar mi pieza para respetar mi derecho a estar sola. En ocasiones llegué a gritarle, que no podía más con tanto dolor, que no existía espacio en mi cuerpo para cargar la culpa y la rabia que sentía por haber engendrado a un niño que estaba destinado a morir, que me ayudara, que se hiciera cargo, que hiciera algo.

Siempre supe que ella lo entendía. Siempre intuí que, de todas las personas del mundo, ella era la única que sentía mi dolor como propio. Siempre vi en sus ojos la firme determinación de quedarse pegada a mí, sin importar lo que yo hiciera o sintiera, sólo por el hecho de ser ella MI mamá. Siempre he sabido que cuento con ella, con su corazón, con sus presencia, con su ayuda, incluso, con sus cosas materiales.

Por eso me cuesta creer que haya tres personitas que deambulan por el mundo y me llaman "mi mamá"... porque es una expresión enorme que algunas veces, siento, me queda grande. Me esfuerzo enormemente por "dar la talla", pero hay demasiadas veces en que siento que no lo logro.

Te quiero mucho, MI mamá.

12 comentarios:

100% Mamá dijo...

que lindo lo que escribiste sobre tu mama, uno a veces es muy injusta con ellas, y ellos se tragan todo sin reclamar por que nos aman, a veces creo que una tiene una especie de relacion de amor y odio con ellas....

Ni te cuento que muchas veces me sentido igual que tu, que esto de ser mama me queda grande y no doy la talla... pero creo que uno al final siempre puede!!

un abrazo

Albertina dijo...

Qué entrada tan maravillosa, tan amorosa!!

Y por supuesto que das la talla, tú eres su súper mamá!!!

Betzabe dijo...

Maravillosa entrada y es un lujo enorme poder sentirse amada de esa manera, a mi entender ese amor profundo e incondicional de una madre es una base inmejorable para la vida y desarrollo de cualquier hijo.

M.Ignacia dijo...

Hija querida:
Has expresado tan bien lo que sentí como tu mamá durante tu embarazo y los primeros años de los niños…Te doy gracias por tus palabras. No imaginas lo bien que me hace saber que mi presencia y ayuda fueron y son importantes en tu vida.
Fue tan cierto eso…eso de sentir tu dolor como propio. Recuerdo que me ofrecía, no sé bien a quién, y pedía que me pasara lo que fuera a mí, pero no a ti ni a los niños. Pero pasaban los días y aparecían nuevas dificultades. Lo increíble era que a la vez aparecían razones para reír y estar alegres. Cómo no estarlo, si Pedro no había muerto y los niños mismos se encargaban con sus risas y gorjeos de darnos la energía necesaria para seguir adelante.
Hija, desde antes de que nacieran tus pollitos, ya eras LA mamá de los trillizos más lindos de la tierra, y así como tú hoy me haces un reconocimiento, ellos te lo harán un día.
Gracias, te quiero mucho, mucho

Kela dijo...

No hay más que decir. Un beso enorme

Mamá Terapeuta dijo...

Cómo nos haces llorar así, amiga... Hermoso.

Mireya dijo...

¡Qué par de mujeres formidables! Les dejo mi cariño y admiración.

Andrea dijo...

Natalie - bellisimo lo que escribes. Es un sentimiento tan verdadero, tan profundo... y lo mas hermoso es la facilidad que tienes para ponerlo por escrito. Debes estar muy orgullosa de todo lo que has vivido, y del don de poder ser al mismo tiempo testigo conciente de tu propia vida, para transmitir la sabiduria que vas ganando a todos nosotros.

Patricia dijo...

Natalia he seguido tu blog con demasiada fascinación, de algún modo fui participe de el y mi admiración hacia ti y de esa mujer extraordinaria tu mamá, alguien muy dificil de imitar. Ella ha sido siempre la mejor de las madres y ahora la mejor de las abuelas, siempre feliz viviendo cada momento con una abnegación increible y con todo el amor que le rebalsa. ¡ Que rico reconocerselo y que para ti todo lo que ha hecho por Uds. sea tu refernte para tus tres preciosos hijos.
Te felicito, escribes demasiado bien y lo que escribes llega a lo mas profundo del corazón

Siguen escribiendo que por lo menos a mi "me deleitas" Un abrazo grande

Natalia dijo...

Grcuas a todas por los comentarios. A veces uno va por la vida y se olvida de agradecer y reconocer a las personas que han estado al lado de uno contra viento y marea. Mi mamá sabe hacer eso... y yo espero aprenderlo de ella.

mosaicos dijo...

Yo tambien AMO a MI mama!

Tita dijo...

Estoy leyendo todo tu blog. Hacía meses que no encontraba uno que me apeteciera y me gustara leer y devorar de principio a fin.

Un post maravilloso que dice mucho de ti, de tu mamá ¡qué sería de nosotras sin ellas! Ya sólo nos queda esperar serlo muchos años de nuestros hijos, y que nos vean así, como esa presencia grande y protectora que todo el mundo necesita para poder volar tranquilo.

(lloré con la entrada)

Muchos besos, y muchas gracias