jueves, 24 de marzo de 2011

Ocultar

Hace algunos años, las familias ocultaban en sus casas a sus miembros "diferentes". Cualquier tipo de discapacidad era motivo de vergüenza pública, por lo que la opción de encerrarlos y mantenerlos fuera del alcance de la vista del resto era una consecuencia lógica del tipo de socidedad de la época, a la vez que reforzaba la idea de que ocultar a estas personas era lo adecuado.

Hoy las cosas han cambiado bastante. Afortunadamente, solemos ver madres y padres paseando de las manos o llevando las sillas de ruedas de sus hijos con alguna discapacidad con total naturalidad por lugares públicos. Sin embargo, el cambio aún se encuentra en proceso y queda mucho por hacer. Ayer mismo viví una experiencia que dejó en mí una sensación de impotencia que hoy quiero compartir con ustedes.

Ya mencioné alguna vez que escribí un libro acerca de mi experiencia como madre de trillizos prematuros. En él hablo de todo sin tapujos... de la dificultad, la tristeza, el amor infinito, la esperanza, la desilusión, el cansancio, la soledad y la gratificación que implicó para mí recorrer el largo camino desde la infertilidad hasta el día de hoy, en que mis hijos tienen 8 años y las cosas están más apacigüadas y "normalizadas" que durante sus primeros años de vida.

Y mi libro está aquí, guardado en algún rincón de mi casa esperando aún que alguna institución o editorial se atreva a publicarlo.

El caso es que ayer tuve una reunión con dos personas representantes de una marca de artículos para bebés, una de ellas, incluso, era la encargada de marketing de los artículos para prematuros. La reunión surgió de la intención de la empresa de ayudar monetariamente a alguna iniciativa relacionada con la prematurez. Así es que ahí estaba yo: sentada junto a un médico y otra madre de prematuros que me apoyaban, con una copia de mi libro en mis manos y cargando la ilusión de que la ayuda monetaria fuera para la publicación de éste.

Fue una conversación larga, en la que pudimos narrar nuestras experiencias, cada uno desde un frente muy diferente: ellos como profesionales, nosotras como madres.

Hasta que llegó el momento crucial de hablar acerca del libro... y de nuestra propuesta de que la ayuda monetaria de la empresa fuese destinada a la publicación de éste.

No creo poder imaginar el tamaño de mis ojos al oír la sencilla respuesta de la "profesional" especializada en artículos para prematuros: "Me parece interesante que hayas escrito un libro, pero si en él aparece dolor, nuestra empresa no puede financiarlo".

No fue una herida a mi ego, de verdad que no, ni al deseo de publicar mi escrito. Tampoco fue el rechazo a mi propio dolor durante el periodo en que mis hijos fueron tan frágiles y sufrieron tanto lo que más me sorprendió. Mi impotencia surgió al constatar que seguimos intentando esconder realidades que merecen y deben ser contadas, al ver que una empresa que fabrica, distribuye y publicita artículos para prematuros pretende hacer negocio ocultando la realidad.

Recordé cuánto nos falta como sociedad para dejar el doble standar y la mentira. Corroboré cuánto nos queda aún por avanzar en este duro y largo camino de aprender a mostrarnos tal cual somos, con nuestras debilidades, nuestros dolores y nuestras, a veces, complejas realidades.

11 comentarios:

Paula dijo...

Ánimo ya vendrá alguien que publicará tu libro tal como es!!!!

Natalia dijo...

Noooo!!!! De verdad que no es el libro lo que me preocupa (este blog lo ha sustituído, además). Es que es impresionante ver que todavía hay personas e instituciones que creen que si no mostramos la realidad, ésta dejará mágicamente de existir :(((

Gracias por el ánimo, en todo caso.

Natalia.

Vicky dijo...

Toda toda la razón vivimos en un mundo donde las apariencias parece ser lo más importante... una lastima en verdad... ojalá se pudiera hacer algo para no contaminar las mentes de los niños que tan puras y así aportar para cambiar la realidad.

Bere dijo...

Creo que así es con la mayoría de las cosas relacionadas con la maternidad, en los comerciales te muestran siempre a niños super dóciles, alegres, que duermen perfectamente en su cama, papás que parece que durmieron 10 horas seguidas sin problema, etc, etc. En las series de tv y telenovelas ni se diga, parece que los niños no necesitan tiempo y atenciones de sus mamás, todos los adultos siguen con sus vidas como si nada (y luego nos sorprende que los nuevos papás esperen que la vida no cambie).

No es que yo vea la maternidad como una tortura, no, amo ser mamá, pero también se (todas sabemos) que implica a veces desvelarse, lidiar con un berrinche, adivinar por qué está llorando el bebé, y cosas así.

No imagino todo lo adicional por tener nenes prematuros, pero sufrí mucho porque mi pequeño estuvo 9 días en el hospital! y eso que relativamente fue poco tiempo, se que hay quienes pasan semanas y hasta meses hospitalizados.

En fin, ya me extendí un poco, jeje, saludos! me ha encantado tu blog, así que no hay mal que por bien no venga (en relación con la no publicación del libro y en consecuencia, abrir un blog).

Carolina García Gómez dijo...

¡¡¡Pero es que en nuestra sociedad se esconde lo que es feo, doloroso, difícil, diferente!!!!! Y quitarle la experiencia del dolor a tu relato es quitarle la parte más enriquecedora porque sí, efectivamente, los momentos dolorosos son supremamente duros, pero de ellos parendemos más y cambiamos. Es a partir de estos momentos que nos formamos como seres humanos... Ánimo que ya vendrá quien te publique el libro sin querer que se esconda lo que no es "pura felicidad y risas"

Betzabe dijo...

Algunos creen que hablar de nuestras realidades es sinonimo de ser pesado, de no tener criterio sobre lo que se debe hablar en publico y lo que es "delicado" para tratar en privado o lo que es lo mismo callarlo.

Betzabe dijo...

mi blog es incomodo para algunos porque me pongo a hablar de "unas cosas"... es decir de loq ue deberia mantener oculto segun esas mentes. Me imagino que invertir dinero en un libro que va a sacar a relucir lo bueno y lo malo, es "inconveniente" para las ventas.

Natalia dijo...

Betzabé: también creo que mi blog incomoda a algunas personas... insisto en que algunos creen en que si no hablas de algo, aquello no existe. Ojalá fuera así... dejaría de hablar inmediatamente de la prematurez, para que nunca más ningún niño y su familia vuelva a sufrir :)

Un abrazo.

Natalia dijo...

Vicky: confío en que en nuestras manos está educar una nueva generación de personas más valientes y empáticas de lo que sosmos.

Bere: es cierto lo que dices... la maternidad "normal" también incluye sacrificios que algunos ocultan :(

Carolina: el dolor es el que hizo que otros momentos fueran causa de alegría inmensa. Si no hubiese habido dolor en mi hitoria, no podría valorar lo que tengo :))))

Ileana dijo...

Las marcas comerciales generalmente no quieren patrocinar nada que tenga ver con la realidad, sino con un mundo ilusorio de brillos de pacotilla.

No te deprimas: ese gesto sólo dice lo que esa marca comercial (y su representante) es.

Hay una editorial de mucha calidad, especializada en temas de maternidad, que tiene su sede aquí en Canarias, donde vivo. Se trata de Ob Stare, www.obstare.com. Quizás puedas ponerte en contacto con ellos (en la página están sus datos de contacto) la dueña y directora se llama Eva Darias, a lo mejor les interesa tu libro.

Un abrazo!!!!

Natalia dijo...

Ileana; muchas gracias por el dato. Me pondré en contacto con ellos.
Un abrazo!!