sábado, 25 de febrero de 2012

Yo Quiero Cambiar El Mundo, Y Ya Empecé.

Debo haber tenido unos 4 años, no más que eso. Paseábamos por Viña del Mar con mi papá y mi mamá frente a una plaza que tenía unos autitos a pedales para arriendo. Como buena niña, iba fijándome en los autitos porque me interesaba mucho subirme a uno. De repente vi que en uno de ellos había un niño que hacía con la cara muecas y gestos extraños. Me reí pensando que estaba haciéndose el gracioso, lo apunté con el dedo, y les comenté a mis padres lo divertido que me resultaba su cara. Ellos, nerviosos y serios, me hicieron callar y me hablaron en susurro... Era un niño "enfermo" y hacía esos gestos por su "enfermedad". Me sentí culpable por haberme reído de él, y su "enfermedad" me resultó tan extraña que todavía, 32 años más tarde, llevo su carita grabada en mi memoria.

Ayer tomaba sol junto a mi hija Antonia, las dos en silencio perdidas en nuestros pensamientos. De pronto, ella me pregunta: "Mamá, ¿todavía existen algunos que llaman "inválidos" a las personas con alguna discapacidad en el cuerpo?". Le respondí que sí, que todavía hay muchas personas que los llaman así. Ella se quedó pensando y luego volvió a preguntar: "¿Pero ellos saben que "inválido" significa "no-válido"?. Le respondí que probablemente no. Volvió a pensar un rato y me dijo: "¡Qué pena que todavía exista gente que no lo sabe...!

Ok. Lo asumo. Esta hija mía es una niña especial porque está bastante más familiarizada que otros niños de su generación con el mundo de la discapacidad y de las personas con necesidades especiales. Tiene una mamá muy, muy apasionada que se empecina en enseñarle lo que cree importante que un ser humano sepa en la vida. 

Tal vez no todos los niños de hoy tienen en la cabeza conceptos como los que mi hija sacó ayer a la conversación. Pero me hace feliz ver la gran diferencia, el gran salto de una generación a otra: de lo que mis papás, sin ninguna mala intención, me enseñaron y me hicieron sentir, a lo que mi hija siente y sabe acerca de las personas con necesidades especiales.

Yo quiero cambiar el mundo. Y no tengo mejor manera de hacerlo que a través de mis hijos. 

Lo que me enorgullece es que ayer comprobé que de tanto hablar y dar el ejemplo, el cambio ya empezó a producirse: un pedacito de mundo (ínfimo, lo sé, pero es el que tengo a mano) hoy es diferente a lo que fue gracias a mi esfuerzo y a la sensibilidad de mis niños.

¿Qué hacen uds. para cambiar el pedazo de mundo que tienen en sus manos?




8 comentarios:

Sabina Atalaski dijo...

Hola Nata,

Yo hice lo mismo que tú, a puro instinto no más, porque nosotros no teníamos cerca una persona con necesidades ni habilidades especiales. Orgullosamente puedo decir que jamás mi hija ha tratado de una manera diferente a una persona distinta a ella, no sólo en cuanto a lo que a "discapacidades" se refiere, sino a condición social, raza, nivel social y opción sexual.
Contrariamente a lo que la gente cree, los niños aceptan super naturalmente esas enseñanzas y las toman como lo más lógico del mundo. Para mi hija, hoy una adolescente de casi 18, es una locura que alguien discrimine, simplemente, no lo comprende (osea, intelectualmente sabe que existe gente que discrimina, pero en el fondo de su alma, no entiende porqué lo hacen).

La labor es simple para con ellos, pero compleja para algunos padres... sólo se puede enseñar desde el ejemplo. En consecuencia, ser consecuentes con aquello que queremos inculcar.

Gracias de nuevo por el blog y porque me has reconciliado con aquello de "abrir la vida" por este medio. Un abrazo.

Rosio dijo...

Personalmente soy muy respetuosa con los derechos de las personas tengan o no habilidades diferentes y trato de cumplir al máximo mis deberes en todos los ambitos en que me desarrollo (familiar, profesional, vecinal, etc.)

Con respecto al tema de la discapacidad, hace algunos días una persona me preguntaba si es que no tuviera una hija con "habilidades diferentes" defenderia con tanto ahínco la educación inclusiva, le dije que tal vez no pero de una cosa si estoy segura; que jamás me opondría o me incomodiria que si hija fuera una niña regular, estudie con niños con necesidades educativas especiales. Ya que creo que la convivencia es la mejor forma de aprender a respetar la diferencia.
Cariños,
Rosio

Anónimo dijo...

Muy linda entrada! La felicito por su pequeño pero muy importante aporte al cambio.
Solo que yo no me referiría a las personas en situación de discapacidad como "personas con necesidades especiales". Lo que las personas tienen es derechos. Derechos segun su condicion fisica (o cognitiva). Cada ser es diferente y debe ser respetado. Yo soy sorda, tengo una niña oyente de 1 añito y 3 meses que empieza a comunicarse conmigo en lengua de señas. No me canso de dar explicaciones a medio mundo acerca de la lengua de señas de mi hija, la necesito para comunicarme con ella por el simple derecho como madre de comunicarme con mi hija, y ello no es una "necesidad especial" es un derecho, un derecho a utilizar un idioma accesible a mi condicion fisica. Y por otra parte, no me escondo, no dejo esos espacios de comunicacion para el interior de mi casa, sino que se da en donde surja, en la calle, en el hospital, en donde deba hablarle y "escucharle" con los ojos. Eso es lo que yo hago, Le enseño a que comunicarse en lengua de señas es lo mas natural del mundo, tal como sus padres se comunican. Gladys

Maribel dijo...

Que bonito pensamiento.
Con nuestros hijos es como si estuviéramos sembrando o invirtiendo en el futuro y en nuestras manos esta hoy lo que pueda ocurrir en el mundo mañana.
Gracias por hacernos pensar en ello.

Anónimo dijo...

Recojo tu pregunta y lo que hago es conocerme mejor a mi misma, trabajar conmigo misma. No me siento con la entereza y la capacidad de dar lecciones a mi hijo. Aprendo de mis errores y trato de que mis fustraciones, mis temores, mis agujeros negros no influyan en mi hijo.

Natalia dijo...

Hola Sabina: Qué lindo es tu hijo! Los míos sí han discriminado alguna vez a alguien... se han reído de alguna persona por ser gorda o esas cosas. Siempre reciben de mi parte una explicación desde la empatía acerca de porqué no deben hacerlo. Pero es algo que aprenden en el colegio... No sé. Espero que con el tiempo aprendan a dejar toda discriminación de lado (y yo también, porque seguro que muchas veces discrimino sin darme cuenta).

Hola Rosio: estoy muy de acuerdo contigo... Es increíble cómo la convivencia hace que todo se vuelva muy natural para los niños. Personalmente, no tuve la suerte de ir a un colegio con niños con alguna discapacidad, y tampoco se me enseñó nada acerca del tema. Siempre fue algo que le ocurría a otros... Lamentable :(

Hola Gladys: Claro! Es un derecho básico! Estoy 100% de acuerdo contigo, y es algo que siempre le digo a mi hijo.

Hola Maribel. Sí, me gusta pensar así. Son cambios tan pequeños... pero ellos son los seres a los que podemos formar para hacer que el mundo se convierta en lo que nos gustaría.

Anónimo: Ufff! Qué difícil es no permitir que nuestros "agujeros negros" no influyan en nuestros hijos. Yo pienso que siempre influyen... Y me gusta intentar de ser consciente de cómo influyen. Esa tampoco es tarea fácil porque nos equivocamos tanto y tenemos tantas huellas que no son conscientes... Gran trabajo el que te propones!

Un abrazo para cada una y muchas gracias por sus comentarios!

Débora #ALATIDOS# dijo...

Totalmente de acuerdo con Maribel; disfruto creyéndome partícipe del cambio a través de mi hijo, y ver con orgullo cómo forja un propio camino basado en unos pilares éticos y morales sólidos. Disfruto con ello, y confío en que mi hijo y muchos otros hij@s,y los hij@s de nuestros hij@s, sí harán del mañana lo que nosotros no hemos logrado aún, e incluso hemos deteriorado...
Feliz semana!✿

Irantzu dijo...

Hola... hace un tiempo te leo, aunque creo que no te había comentado todavía...
Yo hago lo mismo que tú, educar a mi hijo en lo que para mí son valores intransables, en el respeto, en la empatía.
Creo que es una de las formas más efectivas de cambiar el mundo (ahhh, si tan sólo todo el mundo pensara lo mismo y lo pusiera en práctica).
Lo otro que hago es ser consecuente yo con mi actuar también, tratar de ser buena persona... y así vamos andando...
Un saludo...