lunes, 30 de mayo de 2011

Prematurez (Parte VII): El Alta del Primer Hijo Múltiple

Nuestra Antonia en el momento mismo en que estábamos preparándola para salir por primera vez en su vida de la clínica.

Quienes no han vivido la experiencia de tener hijos prematuros, deben imaginar perfectamente la alegría que se siente el día en que por fin dan de alta a tu hijo. Sin embargo, difícilmente sabrán el temor enorme de llevar a casa a una guagua delicadísima y frágil como ninguna guagua de término. Sí, se sienten un miedo y una responsabilidad casi tan grandes como la felicidad de, al fin, tener al menos a uno de tus hijos en la casa. ¿Y si te equivocas? ¿Y si se ahoga con la leche? ¿Y si no sabes cómo hacerlo y no están más las matronas y los doctores para preguntar?

Tus manos son tan torpes y lentas comparadas con las de los profesionales... tus actos aparecen tan inseguros... te demoras tanto tiempo en cambiar un pañal... tienes tanto miedo de dañar ese frágil cuerpo que viste nacer indefenso e inmaduro.

De nuestros tres hijos, la primera en ser dada de alta fue la Antonia. Era toda delicadeza y paz. Tenía unos ojos tremendos que parecían querer ver el mundo entero de una sola vez. Los movía suavecito, pestañeando con una cadencia que sólo ella sabía imprimirle a un movimiento tan básico y primitivo. El día que la llevamos a la casa, la pusimos entre sus sábanas y pudimos corroborar lo pequeña que era. Parecía perderse en la inmensidad de su cuna.

Memorable fue esa primera noche que nos quedamos solos con ella. Recuerdo que se quejó sin parar, y que no logramos adivinar jamás qué era lo que la tenía tan molesta. La alimentamos, la cambiamos de ropa, de pañal y de posición una y mil veces. Pero nunca logramos saber qué era lo que intentaba decirnos con su lenguaje sin palabras. Esa noche, su padre y yo tuvimos miedo del futuro: ¿Qué sería de nosotros con tres guaguas en la casa? ¿sabríamos qué hacer y cómo hacerlo? ¿Seríamos capaces de manejar una situación tan grande como la de tener a tres recién nacidos delicados bajo nuestro cuidado?

Sin duda, el temor y las dudas comandaron nuestros primeros pasos como padres múltiples. Y a veces no te atreves a hablar de eso simplemente porque se supone que  más que asustado debes estar feliz. Uno más de los "detalles" que callamos en el momento crucial y acerca del cual sólo nos atrevemos a hablar cuando todo ya ha pasado.

Por eso me alegro tanto al ver Fundaciones y Organizaciones que se ocupan de reunir a personas que puedan otorgarse apoyo mutuo respecto de experiencias similares. Ojalá hubiese existido en esos tiempos acceso a más información y contactos para hablar con alguien acerca de nuestros temores y dudas. Ojalá alguien acuda hoy a nosotros para tenederle una mano. Ojalá todos nos atreviérmaos a decir las cosas a tiempo y pedir ayuda en el momento preciso en que la necesitamos.

8 comentarios:

Mar Lozano dijo...

Entiendo perfectamente tus sensaciones Natalia. Yo tengo una niña nacida a término pero que nació con un cuerpo de una niña prematura y también estuvo en la incubadora. Cuando la trajimos a casa íbamos con el coche despacito y mirando todo el rato que no le pasara nada. Y una vez en casa, te sientes muy insegura por si lo estarás haciendo bien. Recuerdo que el primer día que estuvo con nosotros lo pasó durmiendo. Y nosotros en una silla sentados al lado como diciendo "¿y ahora qué hacemos?". Pero con el tiempo vas perdiendo el miedo y estos niños son más luchadores y fuertes (Júlia apenas ha estado enferma, ahora tiene cuatro años). Un abrazo.

Graciela dijo...

Natalia, es tán real lo que nos cuentas.
Las niñas prematuras son más fuertes que los niños, supongo lo sabes.

Fui una mamá miedosa, el primer baño: en la foto salgo yo, pero la realidad es que el papá lo hizo, no me animaba, tenía miedo que se ahogaran! digo tenía porque con la segunda sucedió igual. Por supuesto, ésta anécdota ellas lo saben.
Ya en la clínica me encargaba de todo, aunque mis compañeras deseaban hacerlo, estaban felices como yo...pero me dije, sola con la bebe en casa qué hago? Parece que se rompen cuando los tocas.

Observarlas sin parar, si respiran, si se mueven.

Besitos a las tres maravillas de la casa :)

Fany dijo...

Que razon tienes, yo ya tenia experiencia cuando nacieron los gemelos prematuros, y gracias a dios no necesitaron incubadora, nacieron perfectos, pero ver esos pequeños cuerpos, tan debiles, tan fragiles, y que eran dos...como haria estando sola con una niña de 2 años, pero se hace, y salen adelate, durmieron juntos los 4 primeros meses de vida, y se quedaban bien pegaditos, agarrados de las manitas...era divino mirarlos...
Gracias por recordarme esos dias...

Vicky dijo...

Hola Natalia, amé esta frase: "Tenía unos ojos tremendos que parecían querer ver el mundo entero de una sola vez".
Las primeras veces son inolvidables, a nosotros también me paso exactamente lo que dices, que ganas de habernos conocido antes jejejeje
Un abrazo enorme!

Ale dijo...

Toda la razón nuevamente, yo recuerdo que para mi era tan grande esa responsabilidad, que cuando la dieron de alta, mi marido que estaba a cargo de mi hijo mayor en casa, no pudo ir a buscarnos, y llamé a una amiga; yo la vestí en la UCIN, la arreglé, pero no fui capaz de llevarla, me encargué de los papeles, de abrir las puertas, de conseguir movilización, pero no fui capaz de entrar con ella a casa!!! sólo sentada en mi hogar, fui capaz de tomarla y por primera vez, hacerme cargo de toda su frágil y hermosa humanidad....
Un beso grande!

briseida dijo...

Yo tuve suerte en este sentido: Mi niña vino a casa con oxígeno y 17 días antes del alta nos trasladaron a una habitación en planta para que pudiéramos familiarizarnos con ella y sus "complementos". Después una enfermera de la UCIN nos visitó dos veces por semana durante dos o tres semanas. Además, participábamos y seguimos participando en varios foros de prematuros y en todo momento nos sentimos muy acompañados. Sentirse apoyado en estos casos es importantísimo :)

Andrea dijo...

Hola Natalia, mirá yo lo que recuerdo fue primero ir a comprar 30 botellas de alcohol en gel jajjaja, el que llegara a entrar a mi casa sin ponerse el alcohol LO MATABA!,a los resfriados obviamente tenía una órden de restricción ajjajaa .

El primer mes no dejé entrar a nadie creo jaja y eso de DAME A LA BEBE QUE LA QUIERO UPAR y ver como el bebé pasa de mano en mano jajjaaj NO. jajaja

Con April que fue la primer en todo, me acuerdo las palabras de la enfermera..

"madre mire que una gripe para usted es una meringuitis para ella,"

y yo quedé como traumada!, compré de todo, todo de todo! antimosquitos, antimoscas, antibichos, anti todo lo negativo!. jaja

Con Romy la situación fue distinta y no fui tan paranóica como lo fui con April, siempre pasa con el segundo y eso que Romy fue la más delicada y chiquita!

Las mamaderas las hervia y usaba las de vidrio porque las creia más higiénicas tenía hasta un vaporizador por si se atacaba de los bronquios.. es decir yo quería convertir mi casa en la sala de Neo prácticamente porque pensé que iba a estar más segura. Claro que tenía todo a mano, el termómetro, me compré un aparatito de saturacion ajajjajaja-- si si todo eso!

Ahora me rio porque me acuerdo que fue un poco exagerado, pero se que muchas mamás se sienten iguales que yo, y que han pasado por lo mismo!


saludos!!

Mami dijo...

Natalia, es tan cierto que se siente un temor enorme... de hacerlo mal.. de que se enferme... de no saber porqué llora.. muchos temores que solo al pasar de los días se fueron calmando...

Mi mamá me decía que no había que bañarla porque supuestamente no había nacido aún!! Y le decía que desde el momento que entró en contacto con el mundo exterior, necesitan "limpieza". :) Fue un aprender todos los días, y eso continúa...

A mi me ayudaron en el Hospital a vestirla cuando le dieron el alta, estaba retorpe para no lastimarla... ahhhh.. que recuerdos....:)

Saludos,