lunes, 6 de febrero de 2012

Cuando Lo Mejor Que Podemos Hacer No Es Suficiente

Ayer fue un día muy, muy difícil. Por momentos, me sentí francamente superada y sola.

No sé si recodarán que hace unos meses nuestra perra Lunita tuvo quintillizos. Pueden ver el post aquí: ¡Habemus Quintillizos!

Tener a 5 cachorritos en la casa, ser testigos de cómo la madre los amamantaba, los limpiada y los protegía fue una experiencia preciosa e inédita en esta familia. Luego, ir eligiendo las familias adoptivas de cada cachorro y procurar que quedaran en familias que los quisieran tanto como nosotros, también fue una linda tarea. Mis hijos demostraron que son capaces de comprender que el amor no es un sentimiento egoísta: saber que cada uno de nuestros nietos sería feliz y recibiría cariño y cuidados en sus nuevas casas los confortó, por lo que las 5 despedidas no tuvieron nada de dramático.

El drama empezó ayer, cuando la dueña de Ema, una de la cachorritas nos llamó para contarnos que la perra se enfermó gravemente y murió. La verdad es que esperé que mis hijos reaccionaran con tristeza, sí, pero nunca me imaginé que de manera tan catastrófica. No han parado de llorar. Están desconsolados, y han expresado sentir cosas que no quiero escuchar ni sé como manejar.

Una madre de niños pequeños está acostumbrada, en general, a tener la capacidad de calmar a su hijo cuando llora. Y esta vez me doy cuenta de cuánto han crecido: puedo darles aliento, palabras de consuelo y empatía, abrazarlos, intentar contenerlos, pero nada los salva del proceso que están viviendo.

Ayer hablaron muy duro los tres. Alguno dijo que Dios es muy injusto, otro dijo que nunca volvería a ser feliz después de esta muerte, también mencionaron que no sería mala idea irse al cielo con Ema, que la vida no valía tanto la pena ahora que ella no está... En fin... Cosas muy dolorosas de oír para una madre.

Yo tratando de hacerles entender que el dolor que sienten es normal y que tienen todo el derecho del mundo a llorar la muerte de la perrita. También diciéndoles que en ocasiones no se entienden los "para qués" de la vida, pero que, tiempo después, uno se da cuenta que todo ha sido parte de un plan superior.

A modo de ejemplo les conté de mi infertilidad. Sin detalles, les conté que yo quería un hijo y no podía tenerlo, lo que me hacía sentir triste y enojada... Hasta que entendí todo: había algo mucho más grande preparado para mí... TRILLIZOS!!!

En fin, tal vez entendieron, tal vez me escucharon, pero el dolor no pasa. Y es tan difícil estar, simplemente estar siendo testigo del sufrimiento de tus hijos y no poder hacer nada más que acompañarlos...

Quisiera poder tomarlos en brazos y calmarlos como cuando tenía 1 año y cualquier tristeza se apagaba con un abrazo de la mamá...

Pero no es así. Ya están grandes y esta mamá no lo es todo, hay penas que no puede calmar. No me queda más que estar al lado de ellos y acompañarlos, aguantando yo mi propio dolor de verlos sufrir. Al fin y al cabo siempre lo supe: puedo darles la mano cuando estén tristes, pero no puedo vivir yo sus propias tristezas.




12 comentarios:

Chitin dijo...

Buffffffff, yo creo que no se lo hubiera dicho...lo siento! pero soy cobarde!

Aunque por otro lado, tus peques, ya no son tan peques...

Trax dijo...

Eso demuestra que son extremadamente sensibles. Y es bueno, aunque en estos momentos sea tan duro.
Sus comentarios además, demuestran que son mayorcitos ya.
Creo que hacerles ver que estás ahí y dejar que se desahoguen es lo mejor que podías hacer.
Un beso.

Natalia dijo...

Hila Chitin: a mí siempre me ocultaron las muertes de mis mascotas ("el conejito se fue al campo, el pollito se fue con su mamá"), y cuando tuve la edad de mis hijos y me enteré que eran mentiras, me dio mucha rabia que mi madre no me haya permitido llorar las muertes de mis animalitos.

Es difícil enfrentar la muerte con los hijos, pero soy una convencida de que es necesario y los prepara para futuros duelos.

Trax: son muy intensos estos hijos míos!!! Ayer Cristóbal lloraba y me decía: "Cuando siento felicidad es TAN grande, pero cuando siento tristeza es TAN grande también...". Yo lo abracé y le dije que seguramente va a ser artista. Me miró con cara de "mamá Dice cosas muy raras...".

Un abrazo a cada una!

MisMellis dijo...

Creo que es positivo que tengan cierto grado de sensibilidad y supongo que es ley de vida que vayan aprendiendo que la en la vida pasan cosas y que es signo de madurez ir aprendiendo de esas cosas...

El oficio de ser mama dijo...

Creo que es bueno que sean asi de sensibles, eso nos indica que estas haciendo un buen trabajo con su crianza, malo fuera que no les hubiera importado. Uno como mama quiero meterlos en una bolita de cristal para que nada les pase, pero es difícil, la vida esta hecha de batallas que tenemos que librar y para ellos esta es solo una de muchas mas que viene, pero como tu eres una super mama estarás ahí para acompañarlos cada vez que puedas. Como siempre reitero mi admiración y cariño

Sandra Ferrer dijo...

Qué triste! Llega un momento en la vida de nuestros hijos que debemos aceptar que son ellos quienes deben superar sus tristezas. Creo que estar a su lado es lo mejor que puedes hacer. Es lo que haría una madre. Un abrazo

cintia dijo...

Yo tambien me entere de mayor que aquellos pollitos que se fueron a vivir al campo con mi tia la del pueblo, no habian estado nunca alli y encima los habiamos comido!! Eso si que es fuerte, me resulto casi como un acto de canibalismo cuando em entere...Pero ahun asi yo soy cobarde como chitin...no me atreveria a contarles, creo que ojos que no ven corazon que no siente. Yo habria preferido no saber nunca nunca lo de los pollos. No entiendo porque me mienten de pequeña y luego de mayor lo cuentan entre risas como una anecdota graciosa...ya que lo has callado callalo para siempre!

Natalia dijo...

Sí, amigas, creo que es la ley de la vida... Aunque duela.

Yo no soy partidaria de mentirle a mis hijos. Creo que, según su edad y el nivel de comprensión que puedan tener, se debe intentar hablar siempre con la verdad.

Por ejemplo, cuando murió mi abuelo, ellos lo supieron y fueron al funeral. Luego, consideré innecesario y loco decirles que íbamos a cremarlo... ¿Cómo explicarles que íbamos a tirar sus cenizas al mar porque habíamos quemado su cuerpo? Esa parte la omití, por ahora. Algún día se enterarán de lo común que es esta práctica... Cada cosa a su tiempo.

Lo de la perrita me tomó por sorpresa... No pensé que reaccionarían con tal intensidad.

Pero en fin, vamos un poquito mejor hoy.

Un abrazo a cada una!

padresdetrillizas dijo...

Es una situación complicada... la verdad... pero es cierto que tus niños son mayores y en cierto modo tienen que ir aprendiendo lo que es la vida y la muerte, que forma parte de ella. Es como una especie de "entrenamiento". Aprenderán a canalizar su tristeza poco a poco, a ver la parte bonita de los días que estuvieron con la perrita, a recordarla con alegría y no con tristeza... y tú también estarás allí para reconfortarles en eso. Es duro no poder ayudar, sólo observar y consolar, me ha pasado varias veces en la vida, y es durísimo. Con un hijo, pues mucho más. Son las cosas del crecer, ver lo "malo", y lo "duro", las perrerías que hay que pasar... pero, son parte de la vida, caprichosa... Un abrazo a esos tres enanos de parte de unas trillis que estarían encantadas de llenarles de besos babosos... Por cierto, nuestro conejo también se "volvió" al campo...

Jesús dijo...

es triste, pero es así... tus peques van aprendiendo estas cosas y se harán fuertes. nosotros no podemos vivir el dolor de los demás, pero si podemos acompañarlos y darles un cariño infinito, como cuando tenían un año

un abrazo fuerte

La Escribidora dijo...

Imagino perfecto tu angustia y su dolor.

En estas ocasiones, creo que lo único que puedes hacer, como bien lo dijiste, es ofrecerles tu apoyo, consuelo... un abrazo y un beso.

Tras una pérdida, aunque sea de una mascota, hay ocasiones que las palabras sobran... si a los adultos nos duele y muchas veces no entendemos por qué suceden las cosas, imagina los niños.

Espero que pase pronto el duelo de tus peques. Un abrazo muy grande.

Silvia dijo...

Los niños son muy sensibles y sufren mucho más ciertas cosas que nosotros los adultos. Hacer entender a un niño que la muerte tbn forma parte de la vida es duro pero tú lo estás haciendo fenomenal y ellos lo entenderán