jueves, 2 de febrero de 2012

Jugar Con Los Hijos

En mi post de ayer Cosas (In)Confesables Que Me Gustaría Hacer Bren, una querida lectora y mamá bloguera, mencionó un tema que siempre ha estado presente en mi vida, tanto como Psicóloga Infantil como madre: el deber, la necesidad o la "obligación" de jugar con los hijos.

Nadie dudaría que un padre o una madre que juega con sus niños los está beneficiando. En primer lugar, se estrecha el vínculo, logra acercarse a los intereses del niño, le enseña a organizarse, a explorar de forma provechosa para su crecimiento, lo estimula, etc, etc, etc.

Sin embargo, en mi consulta no es raro encontrarme con padres y/o madres que, llenos de culpa, comentan que no juegan con sus hijos. Algunos lo atribuyen a la falta de tiempo, pero otros (los más culposos, por cierto) relatan que no les agrada hacerlo.

Debo agregar que como madre de un niño hipoacúsico (sordo) tuve durante años relación con terapeutas como la mamá de un "paciente", y que muchas veces recibí la indicación de jugar con mi hijo para estimularlo a aprender a hablar, reconocer sonidos, onomatopeyas, etc.

Por supuesto, y que quede clarísimo, no soy contraria a que los padres jueguen con sus hijos. Y si el niño tiene necesidades especiales, con mayor razón soy completamente partidaria de ello. Con lo que no estoy de acuerdo es con la presión social que se ejerce sobre los padres para lo hagan.

No todos los adultos guardamos dentro nuestro al niño que fuimos. Muchos se sienten ridículos, se aburren, se cansan de estar jugando y eso, invariablemente, los niños lo notan.

Mientras mi hijo estuvo en terapia auditivo-verbal, afortunadamente había una indicación que siempre me acomodó mucho más que jugar: hablar, interactuar, incluirlo en los quehaceres cotidianos.

Cristóbal aprendió a hablar gracias a que usa unos audífonos de última tecnología y a que tuvo excelentes terapeutas. Sin embargo, nuestra familia tuvo y tiene un mérito enorme: siempre estábamos estimulándolo, aún cuando no fuera a través de juegos estructurados.

Recuerdo haber estado en un semáforo en rojo diciéndole algo así como: "Ése es un semáforo, ahora está prendida la luz roja y tenemos que parar el auto. Cuando se ponga verde, podremos volver a andar. ¿Viste? Ahora la luz está verde y los autos están andando, nosotros también vamos a andar..."

Por supuesto, ése es sólo un ejemplo de todo lo que le hablábamos. Y no sólo se trataba de enseñarle  palabras, se trataba de enseñarle la lógica de las cosas... Ir mostrándole cómo es que su pequeño mundo estaba organizado. A fin de cuentas, le enseñábamos a pensar.

Lo mismo hacíamos mientras ordenábamos, mientras cocinábamos, mientras paseábamos, cuando pagábamos algo en una tienda, cuando empezaban a caerse las hojas de los árboles porque había llegado el otoño o cuando su padre se ausentaba por unos días porque estaba de viaje.

El supuesto es que un niño con alguna dificultad en el área del lenguaje no capta espontáneamente la lógica de la vida, por lo que el trabajo consiste en mostrársela. Es como vivir pensando en voz alta y no dar nunca nada por sentado.

El de mi hijo fue un tratamiento tremendamente exitoso.

Por eso, y porque sé que no lo harán y sólo les haré sentir más culpa que antes de entrar a mi consulta, nunca presiono a un padre o una madre para jugar con su hijo. Creo que cualquier tipo de interacción beneficia el vínculo y hace que el niño se estimule y aprenda. Puede ser pintar juntos, leer un cuento, ir a comprar un helado mientras conversan, vestirlo con calma alguna mañana mientras se le habla, ver una película juntos y comentarla, cocinar en equipo, etc. Hay una infinidad de actividades que pueden reemplazar al juego propiamente tal y tienen los mismos beneficios si se hacen de manera consciente y centrándose en la relación.

Sé que en esto soy una Psicóloga Infantil "rara". La mayoría quiere convencer a los padres de jugar con sus hijos. Yo no creo que sea necesario... Creo que la interacción se puede dar de muchas formas y que no es necesario "obligar" a ninguna de las partes a hacer algo que no le gusta hacer.



10 comentarios:

Natty dijo...

Me encantó tu "rareza", porque aunque sólo soy tía .. a veces me aburren los juegos de mi amada sobrina y me siento tan culpable de no participar de sus juegos, pero como comentas hacemos muchas otras cosas juntas y sobre todo me gusta cuando salimos a pasear o estamos con mi perro!!

Gracias nuevamente por un post tan inspirador .. espero que el día que me toque (si es que me toca) pueda aplicar tus consejos con mis hijos!!

Saludos!!

Chiquita adorada dijo...

A mí la verdad que no me gusta jugar, a los tres minutos ya estoy desesperada pensando en todo lo que me falta por hacer!! Prefiero leer juntas, o cocinar algo, o ir compartiendo las tareas diarias. Me gustó mucho la sugerencia de ir diciendo en voz alta las cosas, de irles enseñando la lógica de las cosas. Mi nena tiene dificultades en el área del lenguaje, y hay conceptos que le cuesta mucho entender como los números, las fechas, etc. Voy a probar con esto, me parece muy bueno y fácil de implementar.

Me gusta mucho tu blog, expresas tantas de las cosas que sentimos las mamás!!

Bren dijo...

Mil gracias Naty...La verdad es que es un tema q a mi me genera mucha culpa, y como te decia ayer, me senti muy liberada al tener tu aprobación como profesional ;)
Creo como vos que hay muchas otras maneras valederas de relacionarnos y de interactuar con nuestros peques sin que sea "obligatorio" tirarse en el piso a jugar con las muñecas verdad?
Gracias de nuevo. Un fuerte abrazo♥

Anónimo dijo...

Ja,ja,ja....Cómo me suena esa escena del semáforo y la verbalización y onomatopeyación de toda acción que realizamos en casa...es cierto que hay muchas veces que nos imponemos "jugar con nuestros hijos" y más cuando hay un niño con una discapacidad...como la auditiva...
A mí me encanta jugar con mis hijos, pero también me cansa...porque vengo cansada de lidiar la vida fuera de mi hogar, por eso fundamentalmente...creo que no es culpa ni de nosotras ni de ellos, es culpa del exterior, al menos en mi caso, que nos estruja y nos hace perder esa inocencia que sólo se tiene cuando uno es niño...Jugar con ellos, no sólo es bueno para ellos, creo que es fundamental para NOSOTRAS como personas adultas...Jugar nos sana, nos evade, nos renueva tb a las mamás...No debemos imponernos esos juegos, pero sí propiciarlos y disfrutarlos...una manera de soltar los lastres de la vida adulta...
aunque admito que hay días que NO tengo ganas de jugar con ellos...luego que empiezo un poco por responsabilidad de madre...termino PASÁNDOMELO BOMBA!!!!
MEI

cintia dijo...

Pues yo soy de las que creo que es necesario jugar con ellos y no porque sienta ninguna presion social, sino porque con el retraso motor de mi pequeñin he visto los grandes avances que ha tenido gracias a la estimulacion temprana que no es otra cosa que jugar con el, proponiendo actividades concretas o juegos que le hagan practicar sus habilidades. Como en el caso de tu hijo lo qu ele hacia falta era hablar, en el caso del mio le hace falta manipular, agacharse, jugar a la pelota, coger algo de un sitio y meterlo en un lugar mas alto,...etc. Por esto para mi es importante y lo integro en la rutina diaria. Tambien es cierto que si un dia no me apetece les propongo algo en lo que pueda ser mas observadora o dirigir menos, para eso tenemos la suerte de que son tres y entre ellos juegan mucho.

Yo tengo la sensacion contraria, que la sociedad dirige hacia un "no jugar" con los niños y cada vez buscan mas juguetes autonomos a pilas para que no tengamos que hacerlo.

Tambien tengo la suerte de que mi marido no tuvo una infancia con juguetes, nada de nada, como mucho una pistola de agua. Asi que al haberse perdido todo eso es como un niño mas, se mete en el parque con ellos y juega mas que ellos!

Chitin dijo...

En mi opinión no es cuestión de jugar o no con nuestros hijos, sino en la diferente percepción que tenemos del juego los adultos y los niños, me explico, nosotros pensamos que jugar, es coger un juego o realizar una actividad típicamente infantil, pero para los niños cualqier actividad puede ser un juego si la hacemos de forma divertida.

A mi hijo le encanta ayudarme en la cocina, es un juego hacer una competición a ver quien pela antes un huevo cocido, o ayudarme a poner tomate frito en cada empanadilla, o mermelada en cada molde para las magdalenas o adivinar de quien es cada prenda que sale de la lavadora.

Todo es cuestión de imaginación! tardaré un poco más en hacer las tareas caseras, pero las haremos juntos!

Natalia dijo...

Hola a todas! Gracias por sus comentarios y puntos de vista!

Creo que Chitin lo ha explicado mejor que yo. Es que a veces con la palabra "jugar" nos imaginamos lo que imagina Bren: tendidas en el suelo jugando con las muñecas... Y en realidad todo puede ser "juego" sin serlo en el sentido estricto de la palabra.

Cintia: lo de mi niño hipoacúsico sólo fue un ejemplo... Recuerda que también tengc un hijo muy parecido a tu Flaquito... Y sí, lo estimulamos mucho, sólo que no con juegos estructurados que nos parecían tareas titánicas... Sino con actividades más espontáneas.

En fin, insisto en que Chitin lo ha explicado muy bien, jajaja!

Un abrazo a cada una!!!

Reina dijo...

Estoy con Chitin. Lo importante no es vestir a las barbies con ellos o jugar a los coches...es compartir momentos con ellos en los que estemos al 100% presentes sin estar pensando en el trabajo, mirando el telefono o viendo la tele de reojo. Ese contacto al 100% sea por medio de un juego de mesa, cocinar juntos, leer un libro, mirar las nubes, vaciar la lavadora, hablando.......es el cemento que une las piedras de la relacion que tenemos. Si el cemento esta ahi y es fuerte, la relacion sera estrecha ahora y cuando sean adultos. Ya sabeis lo que dicen "si quieres estar en los recuerdos de tu hijo ma~nana, tienes que estar presente en su vida de hoy (entendiendo presente como pasando momentos con el completamente concentrados en lo que estamos haciendo)"

Inis dijo...

Creo que despues de la tempestad que vivi con mi pequeña cuando me enteré de lo que no podría hacer y cuando por fin trabajé en lo que sí podía hacer y lograr, todo fue mejorando, me di cuenta que la terapia física puede ser terapia de juego y risas, canciones y alegrías... solo pequeños momentos crearon grandes avances en mi hija.

Irantzu dijo...

Hola! Hace tiempo tengo tu blog en mis favoritos, y de cuando en cuando voy leyendo entradas que se me acumulan :)

En este post estoy de acuerdo con que lo peor es hacer algo sin ganas, jugar sin ganas... es terrible, me ha pasado, y no sé si mi hijo lo ha notado o no, pero a mí me ha hecho sentir bastante mal.

Intento hacerme el ánimo de jugar con él disfrutando el momento, pero a veces no me resulta, simplemente... quiero hacer otra cosa, o me aburro... :-/

La cosa es que estoy de acuerdo con no forzar la situación, no obligarse a hacerlo si no se tienen reales ganas, tratar de reemplazar el juego con otra actividad juntos, pero me queda dando vuelta la siguiente situación: ¿qué pasa cuando tu hijo te pide que juegues con él a determinada cosa? ¿cuando sabes que desea jugar contigo y no hacer otra cosa, y tú no tienes ganas?

Yo creo que ahí estamos entre la espada y la pared, porque ninguna conversación, actividad ni paseo lo compensa; él quiere jugar contigo a equis cosa, y está lleno de entusiasmo, ¿cómo decirle que no? ¿cómo pedirle que sea él el que entienda que no queremos?

A veces toca no más, y yo trato de pensar "lo tengo aquí, sano, feliz, este momento se va y no vuelve", y disfrutar. ¡En general -en esos casos- me funciona!